de Trenque Lauquen
Sábado 18 de Septiembre de 2021

Una salidera mortal y el taxista que estuvo 14 años preso pese a que no tuvo nada que ver

En 2006, tres “motochorros” mataron en Merlo a una mujer que había retirado dinero de un banco. En 2010, la Justicia condenó a un taxista que no tenía nada que ver con el caso. Pasó 14 años preso hasta que la Corte lo absolvió.

Por Fernando Delaiti, de la agencia DIB

Ese día las tapas de los diarios destacaban el revés que había sufrido Luis Abelardo Patti para poder ingresar a la Cámara de Diputados por la acusación que pesaba sobre él por violaciones a los derechos humanos. También que la Selección de fútbol se despedía de los argentinos para partir a Alemania, donde iba a ser parte del sueño mundialista. Y se colaba otro tema recurrente en la historia contemporánea: el reclamo del campo por la suspensión de las exportaciones de carne.

Era el 24 de mayo de 2006, un día previo a una nueva fiesta patria, cuando Analía Bibiana Aguerre, de 43 años, fue con su marido Josías Rodrigues Cardozo, de nacionalidad brasileña, y una prima a retirar dinero de un banco en el partido de Morón. Habían conseguido a través de un crédito del Banco Francés la suma de $11.000 (unos $700.000 de la actualidad), con los que planeaban comprarse un auto.

Cerca de las 14.30 se retiraron de la sucursal ubicada en el Plaza Oeste Shopping en el Renault Mégane de la prima de Aguerre, y fueron hasta la casa del matrimonio en Merlo. Al llegar fueron sorprendidos por los tres delincuentes en una moto. Allí, uno de los atacantes rompió la ventanilla del acompañante, donde estaba sentada la mujer, y tras tomar su cartera le disparó, pese a que los testigos aseguraron que no se resistió. Además, mirando al esposo que estaba atrás lanzó un sugerente: “Vos tenés la plata. Dale que la tenés en el bolsillo con cierre”. Mucha precisión, algo que llevó rápidamente a los investigadores a pensar en la existencia de un entregador dentro del banco.

Hasta allí, la crónica policial podría decir que era una salidera más, trágica obviamente, pero una de la veintena que ocurrían a diario en el Gran Buenos Aires. Sin embargo, este hecho marcó a una persona, un taxista que en el momento del disparo estaba con su mujer en una peluquería. Jorge Enrique González Nieva, alias “Funfa”, no sólo fue acusado de ser quien le gatilló a Aguerre, sino que pasó 14 años, 2 meses, y 14 días tras las rejas hasta que la Corte Suprema lo absolvió por no tener nada que ver con ese crimen.

Jorge González Nieva, alias “Funfa”, pasó 14 años en la cárcel bajo una condena injusta.
Jorge González Nieva, alias “Funfa”, pasó 14 años en la cárcel bajo una condena injusta.
Un tiempo atrás

Ese 24, en el momento de la salidera, González Nieva estaba con su pareja en la peluquería, coartada que fue confirmada por una maestra del colegio de sus hijas y por el propio peluquero. Sin embargo, para entender su derrotero hay que retrotraerse al 28 de diciembre de 2005, cuando el taxista tuvo un altercado de tránsito con un funcionario del Poder Judicial. Allí, le mostró a la distancia un cuchillo que utilizaba para almorzar arriba del auto en sus largas jornadas laborales. En la comisaría, le tomaron las huellas y le sacaron fotografías, algo que era ilegal.

El 18 de julio de 2006, pocos días después de la salidera mortal, González Nieva iba con su mujer a la casa de una amiga cuando fue interceptado por oficiales de la Policía Bonaerense, que lo detuvieron y lo llevaron a la comisaría. De acuerdo al testimonio de González Nieva, fue golpeado brutalmente y extorsionado para que entregase dinero a cambio de no ser incriminado en el hecho. Ante la Justicia, el comisario Carlos Guenel aseguró que el jefe de calle de la Comisaría N°3 de Castelar, Alberto Casco, tenía información sobre que “Funfa” había sido uno de los agresores de Aguerre. Y hasta aportaron, los efectivos, que un albañil que presenció el momento del disparo lo había reconocido.

Eso bastó para que en 2010, el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Morón lo condenara a 25 años de prisión. Durante esos años, lo trasladaron 18 veces y conoció las celdas de los penales de General Alvear, Junín, Sierra Chica, Mercedes, Urdapilleta y Olmos, entre otros. El objetivo de tantos “paseos carcelarios”, según relató el propio condenado, era que le pase algo para que su causa quede definitivamente archivada. Pero eso no ocurrió.

Si bien la Corte Suprema de Justicia bonaerense rechazó una revisión “por exceso de folios”, la acción del defensor ante el Tribunal de Casación Penal bonaerense, Mario Coriolano, Amnistía Internacional y la ONG Innocence Project (IP), hicieron que el caso siguiera vivo, como la esperanza del taxista de recuperar su libertad.

La condena no estaba firme ya que su caso era parte de una denuncia por “causas armadas” contra el fiscal Alejandro Jons, suspendido en 2017 tras un jury. Además, hacia 2013 los policías que participaron de su detención habían sido condenados por encubrimiento, falso testimonio y tentativa de extorsión, por haber involucrado a personas en supuestos delitos para luego amedrentarlas y extorsionarlas.

La revisión final

Aunque la causa estaba en la Suprema Corte nacional desde 2015, cinco años más tarde y por unanimidad, el máximo tribunal del país lo terminó absolviendo. Allí entendió que la condena se dictó desconociendo las garantías constitucionales de debido proceso, defensa en juicio y de presunción de inocencia. Además, cuestionó el valor asignado “a la identificación por fotografías del imputado por parte de un testigo que luego no pudo reconocerlo personalmente”.

Criticó que no se valorara el resultado negativo del reconocimiento en rueda de personas por parte de todos los testigos del hecho. Y señaló que “no hubo prueba forense que vincule físicamente a González Nieva con los hechos de la condena, ni tampoco pudo establecerse su vinculación con las personas identificadas como miembros de la banda” que cometieron el delito.

Mientras que nunca pudieron atrapar al asesino de Aguerre, en octubre de 2020 González Nieva recuperó la libertad, aunque no su vida. Nunca será el mismo. Pese a que el taxi lo esperaba en el garaje de la casa de la madre, los 14 años preso lo transformaron. Se perdió hasta el nacimiento de sus nietas: cuando González Nieva salió en libertad, ellas ya tenían la edad de sus hijas cuando había sido detenido. (DIB) FD

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