Tres poemas, toda una vida…

María Cristina Amengual (Hénderson, 1952). Reside en T. Lauquen. Poetisa, miembro fundador del Centro de Escritores “Domingo Cicoria”, integra la Comisión Directiva. Recibió Premios y Menciones. Integró las Antologías “Voces al viento” y “Voces en el Desierto” (1984/85). “Letras y Poemas”, Casbas y los Poemarios Trenquelauquenches. Publicó en diversos medios periodísticos. Autora de “Mi verso y mi rosa”, poemas.

Retazos Azules

Retazos azules en los mares,
entre las nubes blancas de los cielos
en el cantar de aquellas soledades

En el sueño bonito de los niños
que elevan hacia el cielo barriletes,
donde enviarán sus sueños escondidos

Retazos azules en tus ojos
centelleantes, en medio de la bruma,
que me invitan de pronto aadorarte

de mi niñez cargada de misterios.
en cartitas azules, y celestes.
con amor, con pasión y con locura.

Mamá

Hoy te encontré sentada en la penumbra
mientras otoño de oro parecías,
se había ya esfumado tu hermosura
y en un rincón del tiempo envejecías.

Y te miré de pronto con ternura…
una pena infinita me invadía,
tú ya estabas perdiendo la cordura
¡y no te pude decir que te quería!

Nos acecha la peste destructora
y nos borra el soñar y la alegría,
y es un tesoro nuestro cada hora,
cada horaque pasa en nuestras vidas.

Hoy te encontré sentada en la penumbra
en un silencio atroz que me dolía,
me senté a tu lado y con dulzura
te dije: – ¡No te vayas, madre mía!

Ciro
(Elegía a un perro abandonado)

En el paisaje triste de una noche de invierno
andabas por las calles, tan triste y solitario
venías cabizbajo, despacio, eras el perro
de aquellos que tú amaste y un día te abandonaron.

Y andabas por los trenes, perdido entre la gente
y aquellos que ignoraban tu profundo dolor,
pasaban a tu lado de modo indiferente
_ ¡Ah, qué pena sentía, dentro demi corazón!

Por eso ruego al cielo por todos esos perros
y por todos los Ciros, que los proteja Dios,
volverá por las tardes, en busca de sus dueños
con mil interrogantes, gemidos de dolor.

Y allí se va de nuevo, en busca de la nada
corriendo calle abajo, en su desolación.
Un dejo de tristeza se nota en la mirada,
tal vez encuentre un alma, que le dé protección