de Trenque Lauquen
Jueves 03 de Diciembre de 2020

Feliz Día de la Madre en cuarentena

Tres historias de emoción, superación y alegría

Ayer se celebró el Día de la Madre y La Opinión dialogó con tres deportistas locales: Pamela Araneo, Natalia Lamas y Patricia Eloy. Ellas abrieron su corazón para celebrar esta especial jornada.

No es tarea simple lograr ser deportista amateur de gran nivel en pequeñas localidades como la nuestra, donde el trabajo diario afecta seriamente el entrenamiento y los objetivos propuestos en cada temporada. Pero si a ello le sumamos la maternidad y en este 2020 una pandemia quizás, a más de uno, le parecería imposible, pero no a ellas, no a estas deportistas locales que han afrontado el momento más lindo de sus vidas con alegría. Tres historias distintas, tres historias de jóvenes que han sabido marcar un rumbo en el deporte de la ciudad, hacer historia, imponer un registro, tener nombre y apellido propio.

Para este especial Día de la Madre en cuarentena dialogamos con Pamela Araneo, atleta de gran reconocimiento regional; Mariela Lamas, la gran delantera y entrenadora de hockey y Patricia “Pato” Eloy quien supo representar al país en mundiales de taekwondo. Tres mujeres, tres historias que se replican en centenares por toda la ciudad y región. A todas ellas, un muy Feliz Día de la Madre.

Un día especial

La historia de Pamela Araneo es especial. Está llena de emoción y angustia y, a la vez, de una garra propia de esta joven atleta que supo hacerse un camino a pesar de los sinsabores de la vida. Un Día de la Madre que toca un costado triste en la historia de Araneo, una historia que la tiene a ella como feliz madre de tres niñas pero sin una madre propia. De condición humilde y gran corazón, Pamela cuenta cómo vive estas fechas tan especiales. “Cuando fui mamá este tema no me molestaba tanto, pero ahora de grande me angustia mucho, me pone mal. Ya que me trae recuerdo de mi niñez, de mi vida. Yo nunca tuve una mamá. Mi mamá nos abandonó cuando éramos muy chiquitos y fuimos al Hogar del Niño, yo ahí aprendí todo, esa fue mi casa. Cuando sos chica y adolescente no le das importancia a esto, todo pasa muy rápido y se deja de lado, pero ya ahora, llegando casi a los 40 años, empezás a recordar, te vuelven esos recuerdos y es una fecha que no me gusta, pero que siempre intento estar muy bien por mis hijas, porque ellas sí tienen una madre”.

Para ella, a diferencia de las otras dos historias que compartimos en la edición de hoy, la maternidad llegó siendo adolescente y cuando todavía no era una atleta. Se hizo madre y atleta con los años, consiguiendo lo que pocas en la región han logrado. “Yo fui mamá a los 18 años y me tuve que hacer sola, con mi marido, con mi pareja que al día de hoy seguimos juntos y fortalecidos. Primero nació Brisa, y después llegaron Dominic y Janet. Pero siempre estuvimos solos, nunca tuve una abuela o una tía que me pueda cuidar a la niñas o ir a verme al hospital, me tuve que hacer madre sola, con mi marido”. Y agrega, abriendo su corazón, que “ser mamá me cambió la vida. Me acuerdo que no las dejaba hacer nada a ellas. Quería hacer todo yo, ni las dejaba ir a hacer los mandados solas, las protegí mucho y de grande me costó que se desenvuelvan solas. Pero tengo suerte de haber formado una gran familia, con tres hijas que son, además, muy buenas personas”.

Madre atleta

Su relación con el atletismo data de su adolescencia pero recién a los 29 años se animó a tomárselo más seriamente: “A mí me gustaba mucho el atletismo y la educación física. Me gustaba correr, no entrenar, y cuando era chica fui tres veces a Mar del Plata a los Bonaerenses con 12 o 13 años, experiencias que no me las olvidaré jamás. Pero a los 29 años tomé la gran decisión de empezar a correr. Me acuerdo que mi marido me dijo que había una chica en el Polideportivo que enseñaba atletismo, era Leticia Llaneza, y con ella fue con quien arranqué. Una genia “Leti”. Ahí empezó todo esto. Jamás me quejé de no tener tiempo para entrenar por mis hijas, porque como me encantaba salir a correr siempre buscaba los horarios en que ellas estaban en el colegio, me organizaba con la casa y el trabajo. Por supuesto que una estaba cansada, porque limpiaba mi casa, antes entrenaba, luego iba a trabajar, es todo un sacrificio pero que siempre lo hice con muchas ganas”.

“Como mamá pasé un montón de cosas, pero la verdad es que cuando tenés una familia unida, un marido excelente que me acompaña en todo, no me tengo que quejar de nada, gracias al atletismo dejé de fumar. Ser mamá y atleta significó un vuelco al 100 por ciento que dio mi vida. El atletismo es un cable a tierra y estoy orgullosa de la familia que formé”.

Pamela ahora afirma que encara un año que los encuentra en un gran presente, unidos, con salud y trabajo: “Me acuerdo que a medida que mis hijas fueron creciendo me veían como atleta y muchas veces me decían o me cuidaban para que no salga a entrenar porque estaba lloviendo o me veían muy cansada. Pero los cinco supimos salir adelante de un montón de cosas. Ahora disfrutamos de un gran presente, con salud y trabajo. Yo volví a tener un trabajo fijo después de mucho tiempo y con casi 40 años logré hacer con el atletismo todo lo que quise. Y lo hice casi sin querer. Nunca pensé que iba a llegar tan arriba. Me acuerdo que cuando empecé a correr y a entrenar era sólo cuestión de correr, no importaba si uno tenía tal zapatilla o reloj, disfrutábamos de correr y lo hacíamos muy bien”.

A los partidos juntos

Los casos de Natalia Lamas y “Pato” Eloy son similares. Dos madres que encaminaron la maternidad cuando ya eran deportistas, por lo que debieron saber sortear los nueve meses de embarazo a la par de los entrenamientos o las clases. Las dos también son “Profes” y ambas tienen nombre propio en sus deportes. En el hockey Natalia Lamas, una de las mejores delanteras y goleadoras de la ciudad, además de entrenadora en las divisiones menores del Club Ferro Carril Oeste disfrutó de gran manera de sus dos embarazos y trajo al mundo a Camila y Fermín.

“Ser mamá fue lo más hermoso que le puede pasar a una mujer. Disfruté de los embarazos hasta el último día”, cuenta y recuerda esos meses esperando con ansias a Camila. “Me acuerdo que me descompuse antes de ir a la cancha, así que no pude ir”, dice entre risas. “Estuve hasta el día anterior dando hockey a la tardecita porque tenían que jugar las categorías menores un Torneo en Juveniles. La verdad es que tuve un parto muy lindo y fue un momento inolvidable”.

De más está decir que su regreso a las canchas no se hizo esperar “a los tres meses volví a las canchas, pero siempre la llevo a Cami a todos lados conmigo. Ese año solo iba a ver a las nenas desde el auto y con Cami acompañándome, pero al otro año retomé mi trabajado como entrenadora y regresé a jugar”, afirma señalando el constante apoyo de su familia, desde su marido a sus hermanas y madre, ayudando en cada momento.

Luego fue el turno de esperar por Fermín y un nuevo impase en el trabajo y los goles de la delantera “ferroviaria”. “Con Fermín tuve un embarazo hermoso y también lo disfruté hasta el último día. Me acuerdo que festejé el cumple de mi mamá y, al otro día, nació Fermín. También di clases hasta el último día y volví para las Olimpíadas del Reencuentro, creo que a los tres meses ya estaba dentro de la cancha”. Pero ahora tenía a dos y es allí donde cada madre deportista saca el ingenio para poder cumplir con todo: “Por suerte me las arreglé muy bien con mi marido para poder seguir entrenando y dando clases, además del apoyo de toda mi familia y ellos contentos, siempre Cami y Fermín rodeados de mis alumnas en la cancha”.

A las patadas

Justina ya patea, lo hacía desde la panza, y ahora, en plena pandemia, ya ha lanzado sus primeras patadas antes que caminar. Y es que Justina llegó a una familia de taekwondistas, dos muy buenos deportistas y entrenadores. Otra historia para contar, en este caso la de Patricia o “Pato” Eloy. Profesora de Educación Física, integrante de la Dirección de Deportes, además de instructora de taekwondo y representante nacional en mundiales. Para “Pato” la llegada de Justina se hizo desear y se buscó largo tiempo. “Terrible tema para tratar”, dijo “Pato” entre risas consultada por este medio. Siempre de buen humor y predispuesta, “Pato” abrió su corazón para repasar su reciente maternidad. “Hacía tiempo que con Lucas veníamos buscando a la gorda, haciendo tratamientos, por lo que para mi el entrenamiento era como una terapia, y por suerte llegó, pero se da la casualidad que a los seis meses me cae encima una pandemia”, recuerda Eloy de este principio de marzo cuando buscaba retomar con sus clases y entrenamiento personal para un nuevo año de competencias.

“Yo me había tomado todo el año para pasar de la mejor manera el embarazo que tanto habíamos buscado y este marzo ya había arrancado a entrenar con Ezequiel Corea, la gorda iba al jardín, teníamos otra vez todos los horarios y me cae una pandemia en el medio, así que si mi vida venía algo caótica, con todo lo nuevo terminó de colapsar”, relata con gracia.

Como toda madre primeriza, ella también supo salir adelante y ver el lado positivo de todo este raro 2020. “Empezamos a trabajar desde casa, primero con las clases por zoom con los chicos, además del trabajo de la Muni que no es el habitual trabajo de Profe, y entonces es como que mi vida no volvió a ordenarse de la manera habitual. Estoy entrenando y tratando de hacer cosas pero no a un ritmo del nivel que yo quisiera, muy poco entrenamiento físico y taekwondo aprovechando que el salón es nuestro, puedo ir con la gorda, y me encierro con ella a entrenar, pero sin mucho desgaste y ahí tiramos las dos unas patadas”.

Sabe que este año ya está perdido y, si bien en lo deportivo busca mantenerse en estado “me va a llevar mucho tiempo volver –afirma-. Pero más que nada por la pandemia, ya que generó un caos más de lo que traía con la gorda. Soy bastante estructurada y estas cosas siempre complican. Pero también tuvo su lado positivo, porque Justina entró justo a los 6 meses con la pandemia, en una edad muy demandante, muy pegota y eso lo pude aprovechar y disfrutar de ella cada día que pasa, sabiendo que ese tiempo de los 2 primeros años pasan muy rápidos”.

“Pame”, “Nati” y “Pato”, tres madres, tres historias, tres mujeres que abrieron su corazón y les desearon a todas las deportistas de la ciudad un muy feliz Día de la Madre.

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