de Trenque Lauquen
Miércoles 02 de Diciembre de 2020

Por: Ricardo Kurlat, Abogado

Primer paso para la desincriminación de la droga

El 12 de Noviembre de 2020 con la firma del presidente Alberto Fernandez se publicó el Decreto en el Boletín Oficial, estableciendo la nueva reglamentación de la Ley 27.350 que había sido prometida apenas asumió considerando indispensable la creación de un marco reglamentario que permita un acceso oportuno, seguro e inclusivo y protector a quienes requieran utilizar el Cannabis como herramienta terapéutica, cuestión sobre la que el titular de la Fiscalía de Estupefacientes local Dr. Raúl Carini Hernández con la autoridad de su experiencia ilustra lúcidamente en la página 5 de la edición del lunes 16 de noviembre de este matutino.

Esta noticia cambia el paradigma y el escenario local, después de años de prohibición global y total, siendo que la novedad más importante que contiene esta nueva reglamentación es la mejora del Artículo 8 de la ley que incluye la autorización del cultivo personal y en red para los usuarios, investigadores y pacientes que se registren en el Programa Nacional de Cannabis (REPROCANN).

De este modo, tanto personas en su hogar como organizaciones cannabicas podrán cultivar, siempre que el fin sea terapéutico. El REPROCANN llevará el registro de cultivadores autorizados, así como los limites en la cantidad de plantas permitidas en cada hogar o en las sedes de las organizaciones para cultivos “en red”.

Hasta ahora, la tenencia de semillas y plantas, aún en el ámbito privado y para consumo personal o terapéutico estaba penado por la ley de drogas (23.737) con hasta 15 años de prisión. Al menos en el aspecto medicinal, esta regulación significa el fin de esta criminización.

La reglamentación del modelo 2020 habilita no solo la importación de productos medicinales de cannabis, que ya estaban permitidos aunque solo para las epilepsias refractarias y vía ANMAT con un trámite engorroso, sino también el expendio en Farmacias habilitadas para producir “Formulaciones Magistrales” como aceites, tinturas o cremas. Es decir que quien no quiera, no le interese o no pueda cultivar en su casa podrá conseguirlo sin dificultades.

La nueva reglamentación extiende el uso del cannabis a todas las patologías donde puede ser útil, en principio como se ha dicho, solo habilitada para las epilepsias refractarias. El Estado garantizará la provisión gratuita para quienes no tengan obra social o cobertura de salud privada, incluyéndose la promoción pública de programas de extensión universitaria vinculados al cannabis medicinal, el testeo de sustancias y cultivos experimentales para fortalecer la experimentación y el acceso.

Nueva etapa

Con esta nueva reglamentación se abre una realidad novedosa que pone al país de cara a un futuro donde la planta de Cannabis se integrará al circuito productivo y al comercio internacional, tanto para importar como para exportar productos, pero también nos llama a la reflexión sobre el siempre latente planteo de la desincriminación de la droga, que se ha ensayado con éxito en otros países del mundo (Holanda, Bélgica, Uruguay).

La cuestión de los estupefacientes está regulada por la Ley 23.737 de 1989 penando con reclusión o prisión de 4 a 15 años a quien además de sembrar, cultivar plantas o guardar semillas para la producción o fabricación de estupefacientes, produzca, fabrique, extraiga o prepare estupefacientes, comercie con estupefacientes o con plantas destinadas a la fabricación de estupefacientes entre otras conductas tipificadas.

La mayor ingenuidad en cuanto a la pretensión de resolver los problemas legislando lo constituye la célebre “Ley Seca” estadounidense que tanto inspiró la literatura y cinematografía de los “Años 20” con el agente federal Eliot Ness y sus “Intocables” persiguiendo el escurridizo Al Capone y su organización de mafiosos traficantes que estuvo vigente entre el 17 de Enero de 1920 y el 6 de Diciembre de 1933 y en lugar de resolver y/o menguar el problema del creciente alcoholismo en Estados Unidos como era su sano propósito, dio lugar a un fabuloso mercado negro donde se amasaron fortunas vendiendo licores mal destilados, sin controles sanitarios y sobrevaluados. Cuando se instaura la Ley Seca en 1920 había en Chicago 2000 tabernas legales, cuando se levanta en 1933 ante su evidente fracaso había 30.000 ilegales.

No se trata de un jubileo

Creo que el problema de la droga no se resuelve prohibiendo, abriéndose camino la tesis abolicionista de la prohibición o posición permisionista. Entiéndase bien, no se trata de un jubileo, nadie propone la indiferencia ni el estímulo, no se trata de autorizar un cartel luminoso que diga “Marihuana Picadura Primera Calidad. Todas las Tarjetas de Crédito” pero sí que quien quiera consumir alguna de las llamadas drogas livianas (marihuana o Cocaína) que pueda ir a la farmacia y pueda adquirir su sobresito con la seguridad que ha sido bien elaborada, con azúcares reductores autorizados y la garantía de un Laboratorio de primera línea (Abbot. Bayer). Esto haría desaparecer el mercado negro, la venta de productos mal concebidos, los tugurios y cenáculos de comercialización y consumo y la despoblación de las cárceles hoy atiborradas de pequeños comercializadores que luego se espantan cuando ya detenidos, toman conciencia de estar frente a un delito que no es excarcelable ni susceptible de condena de ejecución condicional donde el “mal menor” que les espera es una condena de 4 años de prisión de efectivo cumplimiento.

A los países que han elegido el camino de la despenalización no les ha ido mal, ni los Países Bajos (Bélgica y Holanda) ni a nuestro vecino Uruguay. No sólo no se registró un incremento en el consumo, sino que se evidenció una tendencia a la disminución del mismo. Creo que la autorización del autocultivo del cannabis y todo lo relativo al mismo constituye un primer paso hacia la legalización de la Droga, otro sabio e importante paso en la lucha contra la misma por el que debemos seguir bregando.

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