Mónica Laborde: una piloto con 37 años de experiencia

Si bien no es la primera mujer piloto del Aeroclub local, aún así marcó un camino para las nuevas generaciones.

Mónica Laborde comenzó a volar aviones en 1987, siendo parte de la brigada de aspirantes a piloto de la escuela del Aeroclub local de ese año.
“Me encantó desde el primer día que subí al avión. Me fascinó”, resalta, aclarando que ella no es la primera mujer piloto del Aero-club, sino que hubo otras damas antes. Y en ese marco, recuerda: “Hace muchos años conocí a Luisa James, ella ya era piloto, después supe de Lili Conde, Aurora Rinaldi, Marta Falcioni…”.
Aunque después de Mónica pasaron muchos años hasta que las damas volvieron a sumarse al Aeroclub, y ahora son varias las que forman parte de la familia. De alguna forma, Mónica marcó un camino en estos nuevos tiempos. Y desde 2012 comenzaron a sumarse varias chicas, no sólo de Trenque Lauquen, sino de 30 de Agosto y otras localidades.

Historias
Tras rendir exitosamente para el curso de piloto privado (el cual a raíz de las inundaciones de aquellos años se debió realizar fuera del Aeroclub, en la pista de la empresa de Francisco “Pepe” Font), en tiempos donde no había GPS y la brújula y los mapas trazados a mano eran fieles compañeros, Mónica comenzó a volar, a veces por simplemente gusto propio, a veces prestando servicios de transporte a médicos y otros trabajadores, para juntar fondos que sirvan al Aeroclub, entre otras iniciativas. Y de tantos viajes, obviamente se acumulan historias. “Me ha tocado tirar caramelos desde el aire en el ultraliviano para algún evento”, cuenta quien adquirió su primer aeronave propia, un experimental, en 2008 y tiene su actual avión desde 2011.
Con este avión, en 2012, voló desde Trenque Lauquen a Ushuaia, en un periplo de 11 días junto a dos acompañantes, una piloto de Pergamino y un piloto aeroaplicador. Con escalas en Bahía Blanca, Rawson, Piedra-buena y Comodoro Rivadavia, los tres cubrieron un recorrido en el marco de un desafío que cumplieron en ese entonces varias decenas de aviones. Fue el viaje más largo que realizó Mónica, y resultó toda una aventura.
Ya van casi cuatro décadas “en el aire”, y Mónica destaca que piensa seguir “mientras tenga vida y pueda volar”.