de Trenque Lauquen
Martes 30 de Noviembre de 2021

Humor para leer y escuchar

Misterios Para Todes

Hoy, en exclusivo, desde la vida cotidiana, nuestro enviado especial, Adrián Stoppelman, se plantea interrogantes que no han podido contestar ni la ciencia, ni la religión, ni el Libro de Oro de Patoruzú. Léalo. No se quede con el misterio de saber de qué se trata.

Por Adrián Stoppelman

Hoy no tengo respuestas. Solo preguntas. Soy como un encuestador que no se sabe bien para quién trabaja. Pero lo hago porque hay misterios de la vida cotidiana que nos desvelan. Bah… al menos a mi. No sé a usted.

Para empezar, eso: ¿por qué lo que a mi me desvela a usted no? ¿Y por qué lo que a usted lo desvela a mi no? ¿Y por qué cuernos si uno está plácidamente dormido, de repente se desvela?

¿Será un truco para que veamos los informeciales de las 5 de la mañana? ¿Cómo no desvelarse ante semejante pregunta: lo compro o no lo compro al grill-multipropósito-cocina-sartén-reforzador de glúteos? ¿Están realmente despiertos a esa hora si yo llamo? ¿O estarán dormidos y los despierta el teléfono? Y si no venden nada esa noche…¿duermen tranquilos o se desvelan? ¿Qué miran los vendedores de informeciales cuando se desvelan? ¿Los infomerciales de la competencia?

Ah… Incógnitas: El otro día vino el chico del delivery y nos trajo un cuarto de helado. Lo traía dentro de esa especie de bolsa térmica. Bien. La bolsa térmica ayuda a mantener la temperatura, pero… si junto con mi helado estaba llevando una pizza o un sanguche de milanesa…¿a qué le da prioridad la bolsa térmica? Si a mi me llega bien el helado, ¿al otro le llega helado de milanesa? Y viceversa. Si prioriza un plato de mondongo a la española, ¿a mi me llegará sopa de chocolate y frutilla?

Otro problema: ¿Ha comprado últimamente una cabeza de ajo en un verdulería? Entonces habrá notado que lo de la contaminación ambiental por plástico no es chiste, porque ahora las cabezas de ajo viene con una cinta scotch que las rodea. ¿Cómo llegó allí la cinta adhesiva? Además, como cualquiera sabe, una vez sacada de su rollo, la cinta scotch pierde adherencia. Sin embargo, en este caso, es más difícil de despegar que la tapa de papel aluminio sin pestaña de un yogur berreta. (Y de primera marca también).

Más misterios sin respuesta de la ciencia. Las uñas de los pies: ¿cada cuánto debe uno cortárselas? Las agendas personales vienen con datos y recordatorios, feriados, fases de la luna, pero ninguna dice “día de cortarse las uñas de los pies”. Claro: si cada vez que te sacás las medias ves un agujero en la punta, es hora de cortarte las uñas. Pero no termina ahí el problema: ¿dónde hay que cortarse las uñas de los pies? ¿Qué se hace con los cachos de uña cortada? ¿Lo tenés que hacer junto al tacho de basura? ¿En el bidet, en el inodoro, en la bañadera y hacer correr el agua? ¿Y qué pasa con la que saltó al vacío y nunca más la encontraste? ¿Sigue creciendo en la oscuridad del dormitorio, del baño, de la cocina? Y ya que estamos con las uñas de los pies… ¿por qué cada vez que te cortás las uñas de los pies siempre queda una puntita mal cortada que te torturará todo el día hasta que deseás arrancártela con los dientes?

Nadie te explica estas cosas. Más incógnitas:

Dicen que “escoba nueva barre bien”. Es posible. Sin embargo, nadie dice nada sobre una pala nueva. El otro día compré una pala nueva. De plástico, de esas con una goma en la punta. Y allí descubrí otro misterio sin respuesta: ¿Por qué al barrer no todo lo que barrés sube a la pala? ¿Por qué siempre queda una línea de tierra que hay que volver a empujar para que suba a la pala? ¿Y por qué…POR QUÉ… hay que repetir esta acción varias veces y nunca, nunca, JAMÁS, lográs que todo lo que barriste quede en la pala? ¿Adónde están Stepehen Hawking, Wikipedia o El Libro Gordo de Petete cuando se los necesita?

Hay estudios sobre todo tipo de cosas: el consumo de gaseosas per cápita en el mundo, la capacidad reproductiva de las ballenas, cuánta gente se dedica a estudiar cosas que no le importan a nadie en universidades que nadie conoce, pero…

¿Cada cuánto es recomendable cambiar las sábanas? ¿Una vez por día, una vez por semana, una vez por mes, o una vez por año? Ojo: hablo de un uso normal. Ya si morfás viendo la tele en la cama, o te dedicás a actividades que involucren fluídos corporales, bue… es cuestión de gusto o de aquello de “miga con gusto no pica”.

¿Por qué no hay expertos en estos temas? ¿Y por qué si los hay uno tiende a pensar que son unos chantas y no les cree ni medio? Obvio. Cualquier persona que estudie estos temas es menos creíble que el nieto de la abuela con la cuchara pegada al brazo por el imán de la vacuna.

Hay muchos más misterios que continuaremos analizando en el futuro. ¿Por qué? No lo sabemos. Algo nos lleva a hacerlo, pero si Ud., persona humana que escucha este podcast o lee esta nota, cree tener respuesta a alguno de estos interrogantes… ¿por qué no avisó antes? ¿Por qué? ¿¿¿PORRRRR QUÉEEE?? ¿Eh, eh, eh? Con tanto misterio no se puede vivir, che… (Télam)

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