María “La India” Roca, una vida trascendental

  • Una figura clave para el ámbito regional entre la última parte del siglo XIX y los primeros años del XX es la de  María “La India” Roca: mujer de origen indígena que, cuenta la historia, de niña fue llevada a Buenos Aires por efectivos del Ejército, luego terminaría siendo apadrinada por el General Julio A. Roca, y más tarde volvería a sus raíces aborígenes, encolumnándose en distintas causas ligadas a los pueblos originarios.
  • Quiso marcarles a sus hermanos aborígenes un camino pacífico y de trabajo en las nacientes comunidades de la región al encontrarlos envueltos en distintos conflictos.
  • Se ha señalado que María nació en la zona de Bahía Blanca un día impreciso de 1865 siendo hija de Manuel Goroso o Gorosito.
  • También se indicó que tras su llegada a Buenos Aires, María se vinculó con la familia Roca, habiendo constancia de su bautismo como María Hortensia Roca; que recibió una distinguida educación y que vivió en la estancia “La Larga”, en cercanías a Daireaux, casándose con el Sargento Juan Martínez, tras cuya muerte se habría manifestado un gran cambio en ella, que empezó a recorrer tolderías de la provincia, fue iniciada como machi y apodada Santa María.
  • Desarrolló una intensa actividad conduciendo a un grupo de seguidores, aunque luego volvería a una vida más tranquila en 30 de Agosto donde siguió siendo una gran influencia para su pueblo y encabezó algunos reclamos, pero ya con una estirpe más calma.
  • “Quiero que sean buenos, quiero que se ilustren, quiero que trabajen para ganarse la vida, pues en el siglo XX me parece que ahora sería que los de mi raza pudiesen entrar en la sociedad: soy nieta del General Juan Calfucurá”, sostuvo en una histórica entrevista publicada en 1901 por El Independiente y reflejada luego en el libro “Huellas”.
  • María vive sus últimos años en 30 de Agosto, con más calma que los anteriores, habiendo datos que marcan que falleció un 8 de septiembre, aunque otras fuentes refieren al 8 de diciembre de 1943.
  • Hoy sus restos descansan en el Cementerio de 30 de Agosto, donde también vive parte de su descendencia y en 2003 se bautizó con su nombre al Parque Municipal de la localidad.