Las Campanas del Tercer Milenio llevan 25 años sonando desde la Parroquia

Fueron instaladas en 1999 y son toda una referencia comunitaria para Trenque Lauquen.

Por Martín Ramirez Barrios

Periodista

 

Hace 25 años que las campanas de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores son parte de, no sólo de la vida espiritual de muchos trenquelauquenses católicos, sino de la cotidianeidad de la comunidad toda.

Son tres campanas que, con sus repiques, le dan vida al centro de la ciudad. Acompañan celebraciones. Marcan una referencia horaria. Avisan que uno puede estar retrasado. Que se acerca la hora de comer. Y hasta pueden darnos una referencia sobre cómo está el viento.

Las actuales campanas de bronce remplazaron en el cierre del siglo pasado a una histórica campana de acero que se había agrietado.

En 1927 tomó forma el campanario de la Parroquia y en diciembre fue colocada la primera campana, adquirida en Alemania, la cual se rompió en poco tiempo y sería reemplazada.

Ya en 1930 se sumó una nueva campana. Y las actuales son las denominadas Campanas del Tercer Milenio, dos que llegaron tras un pedido del Padre Pedro Traveset al vecino Juan Carlos Suárez, y una tercera que es más antigua y se pudo conservar.

“Todo comenzó en febrero de 1998, en un cumpleaños de Fernando Belén”, comenta Dante Moita, añadiendo que el Padre Pedro en ese momento le encargó a Suárez la misión de conseguir las nuevas campanas, algo que se vía como una utopía, y por lo que Suárez le pidió a Moita que lo acompañe. “A partir de ahí Juan Carlos empezó a investigar y estudiar”, agrega.

 

Campaña

La vieja y agrietada campana de acero, que funcionaba manualmente, sólo podía ser reparada en Buenos Aires por Ferrocarriles Argentinos, con un trabajo de calor y soldadura, aunque sin garantía. De modo que Suárez buscó adquirir nuevas. Hizo contactos en Perú. Luego en Santa Fe, puntualmente con la empresa de fundición de campanas de bronce especial Luis Bellini e Hijos, de la localidad de Centro San Carlos, firma que funcionaba desde 1892. Aunque el presupuesto superaba los 28 mil pesos, en tiempos del 1 a 1, vale aclarar.

La comisión que se había conformado en torno al proyecto reunió apoyo de vecinos como Dante Moita, Nelson Carreño, Abel Estévez, “Coco” Rodríguez Fedele, Alejandro Crespo, Noel Matamales, “Coqui” Marchesi, Eduardo Fernández, Pedro Martínez, Rubén Ponce, José Bedín y Jorge Ram, entre otros.

Y cuando se decidió iniciar la colecta Rodríguez Fedele tuvo la idea de realizar en el taller de Suárez una campana de yeso, de unos 2 metros de alto, que se montó sobre un carrito con ruedas y se llevaba a distintos eventos, en los cuales se vendían, a 2 pesos cada una, estampitas doradas que cuando se compraban se iban pegando en la campana de yeso, de modo que, al cubrirse toda la campana se habría obtenido una importante suma de dinero.

La gente se fue sumando. La movida se hizo grande. Y el objetivo era grande también. No sólo conseguir dos campanas nuevas, sino además hacer un trabajo estructural para reforzar el campanario y que las nuevas unidades se sostengan.

La campana de yeso se trasladaba en la camioneta de Carlos Rivelli, y estuvo en la Expo de la Rural y en otros eventos multitudinarios para hacer visible la campaña y vender estampillas. Hasta estuvo en una presentación del cantante Sergio Denis, quien en su show habló de la iniciativa y recordó por ello una historia familiar.

La gente colaboraba comprando las estampillas y pegándolas en la campana. Pero hubo más. Se hicieron asados en los que se pedían donaciones. Hubo aportes anónimos. También un gran apoyo de la Cooperativa de Electricidad con la venta de cables de cobre. Y el último gran evento para recaudar fondos fue un gigantesco asado con costillares en Barrio Alegre. Así se superamos los 28 mil pesos recaudados. Incluso el dinero se juntó antes de lo pensado y las campanas que se esperaban para el año 2000 ya estaban instaladas en 1999.

 

La compra

A Bellini e Hijos se le compró el par de nuevas campanas (una Nro. 22, de 726 kilos en tono fa, y la otra Nro. 18 de 364 kilos en tono la), y el mecanismo para poner en vuelo a esas dos y la tercera que había quedado disponible.

El trabajo de retiro de la campana rota y colocación de las nuevas estuvo a cargo de Ricardo Delfino, y la vieja campana de acero fue llevada al patio del Museo Cívico Almafuerte, donde aún se encuentra.

Además el sistema se mecanizó, con un martillo, y dejó de ser manual para pasar a tener un dispositivo electrónico que se puede programar a 20 años. A la vez que se puede activar eléctricamente de forma momentánea.

 

Bendición
La bendición de las nuevas campanas se dio el 17 de enero de 1999. Para esa fecha, las mismas ya lucían brillantes, al ras del piso, frente a la Parroquia.

La correspondiente ceremonia, multitudinaria, por cierto, fue encabezada por el abad Martín De Elizalde, previo a un almuerzo en el Club Barrio Alegre.

De aquella jornada también participaron los padres Pedro Traveset, Daniel Cassani y Juan Pellegrino.

 

Mensajes

Las campanas del Tercer Milenio tienen una serie de inscripciones particulares.

En una, la campana Nro. 22, se pueden leer los nombres “Dolores, Teresa y Cecilia” y la frase “Campana del Nuevo Milenio. 1999”. Las definiciones de los nombres se dieron tras una reflexión personal en oración del Padre Pedro. Y se sabe que Dolores se definió por la patrona de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores. Mientras que Cecilia refiere a una hija (fallecida) de Juan Carlos Suárez. Todo a partir de una decisión del recordado sacerdote.

En la otra campana, la Nro. 18, se lee “Trenque Lauquen. 1999. Luján, Laura, Julita”. Luján, por Nuestra Señora de Luján; Laura, por Laura Vicuña, una niña beata chilena que vivió y murió en Argentina; y Julita por Santa Julita, en referencia a la parroquia del pueblo natal del Padre Pedro, en España, cuyos patronos son Santa Julita y San Quirico, mártires de los primeros siglos del cristianismo, madre e hijo.

 

Más obras

Con el dinero que sobró se iniciaron otras obras. Aunque debieron seguir reuniéndose aportes económicos, se pintó la Parroquia y se hizo un entretecho de chapa con canaletas debajo de las tejas para proteger la bóveda del templo, en un espacio especial al que se accede por una escalera, tras una idea de los arquitectos Eduardo Galeazzi y Jorge Priolo, y el ingeniero Carlos Garbarino.

También se reparó el tejado, se arregló el techo del campanario y se acondicionaron paredes y el sistema de iluminación.