de Trenque Lauquen
Miércoles 16 de Junio de 2021

Por Ricardo Kurlat

La Corte le dio un corte

En fallo unánime, la Corte Suprema de Justicia con la firma de su Presidente Doctor Carlos Rosenkrantz y los integrantes Horacio Rosatti  Ricardo Lorenzetti y Carlos Maqueda (la Jueza Elena Highton de Nolasco no votó por haber adelantado previamente al tratarse la admisibilidad de la presentación, que la cuestión no era de competencia originaria de la Corte) determinó que el Presidente Alberto FERNANDEZ  había violado la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires con el decreto que  dispuso el cese de las clases presenciales, lo que sumado a la situación planteada con Federico Basualdo Subsecretario de Energía eléctrica a quien la poderosísima vicepresidente le había ordenado que no cumpla la orden presidencial que había hecho suya el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero y el  Ministro de Economía consistiendo en que Basualdo se tenía que ir a su casa, con razón o sin ella, remoción en perjuicio de su pupilo, que no es admitida por Cristina, determina que el problema ya no es entre el Ministro Martín Guzmán y Basualdo sino entre el Presidente y la Vicepresidente.

Cristina le está diciendo a la ciudad y al mundo quien gobierna en la Argentina, y es ella por supuesto, significa una crisis institucional de enorme envergadura. Constituye también  una batalla definitiva por la dirección de la política económica según comenta “La Nación” en su edición del Miércoles 5 de Mayo, enfrentando la Casa Rosada con la Cámpora donde reporta Basualdo; significa que el Presidente Alberto Fernández que ya viene devaluándose aceleradamente recibió otro durísimo revés.

La Corte reafirmó el carácter de “ciudad constitucional federada” de Buenos Aires y advirtió que tiene autonomía para definir la modalidad educativa, tal como tienen las provincias. Rosenkrantz afirma que “la ciudad de Buenos Aires cuenta con todas las facultades propias de legislación interna similares a las que gozan las provincias argentinas”. Maqueda y Rosatti citan en su voto a Juan Bautista Alberdi y destacan que los poderes de las provincias son “originarios e indefinidos” y los de  la Nación delegados y por ende hay que analizar con carácter restrictivo las potestades que los Estados provinciales le confirieron a la Nación.

Para ello, en este caso estaba en juego “la distribución de las potestades en el diseño federal argentino,” mientras que Lorenzetti afirmó que “el Estado Nacional solo puede regular el ejercicio del derecho a la educación de forma concurrente con las provincias pero no sustituirlas”. El Estado Nacional tiene atribuciones sanitarias –continuó diciendo la Corte- pero se excedió no bastando la mera invocación de la salud para sellar la validez de su pretendido ejercicio; la emergencia no es una franquicia para ignorar el derecho vigente. La fundamentación del decreto que suspendió las clases presenciales fue insuficiente para ejercer una competencia sanitaria que alcance a suspender la modalidad presencial de la educación en la ciudad dejando al descubierto que, en este caso el Estado Federal, en lugar de ejercer una atribución propia invadió una que le resulta ajena llegando a afirmar que los argumentos del decreto fueron “meramente conjeturales”.

La constitución nacional establece claramente en su Artículo 5 que “Cada provincia dictará para sí una Constitución bajo el sistema representativo republicano, de acuerdo con los principios declaraciones y garantías  de la Constitución Nacional y que asegure su administración de justicia, su régimen municipal y la educación primaria. Bajo estas condiciones el Gobierno Federal, garante a cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones”, mientras el Art. 121 dispone “Las provincias conservan todo el poder no delegado por esta Constitución en el gobierno federal y el que expresamente se hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su incorporación”; vale decir que las provincias (La Ciudad Autónoma de Buenos Aires esta asimilada a Provincia) son jurídicamente pre-existentes a la Nación (incluida la Capital aunque haya adquirido ese status después) y conservan todo el poder no delegado, entre ellos el de la “educación” –particularmente la primaria- y el gobierno nacional no puede en consecuencia “suspender ni validar clases” presenciales o no, está fuera de su competencia. Este concepto lo tiene claro cualquier estudiante de segundo año de Derecho, es llamativo que el Presidente Fernández que hace gala de su condición de “Profesor” en la UBA no lo haya tenido presente, para cualquier iniciado el fallo de la Corte era un resultado más que esperado, quedando así expuesto y vulnerado en un escenario donde cada vez se lo respeta menos y se le animan más.

El fallo hace también una reflexión sobre el AMBA (Area Metropolitana Buenos Aires) de la que tanto se habla desde el comienzo de la crisis del Coronavirus.  El AMBA no es jurídicamente “una región”. La Constitución permite crear regiones pero el Area Metropolitana Buenos Aires no es una de ellas ya que las regiones mas  allá de su pertenencia estratégica no puede alterar las “potestades constitucionales” de los estados afectados (en este caso la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires) con el agregado que para la creación de “una región” debieron intervenir inexorablemente las partes involucradas. “la determinación de un territorio como el área metropolitana Buenos Aires (AMBA) por parte de la Nación no basta para sujetarlo a jurisdicción federal”.

Así las cosas el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Horacio Rodríguez Larreta aparece como el “gran ganador” de esta cinchada, en medio de una situación inédita en el mundo (la pandemia de Covid 19) que a lo sanitario agrega la inflación, la desocupación, el desaliento colectivo y la crisis de un gobierno cada vez más sumido en sus propias contradicciones y tan serios como inoportunos enfrentamientos.

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