Esos paisajes hechos de gente

Por Jorge «alemán» Azpiroz
Músico – Escritor

Mientras las jocosas lágrimas del vino alegraban la fría soledad de la copa, junto a un amigo discurríamos sobre tranqueras abiertas y bueyes perdidos. Luego de varios corchos retozando en la gramilla, una de las reflexiones era si los lugares brillan merced a las personas que los habitan o los habitantes brillan según el lugar donde moran.
Y entre efluvios y varietales empezamos a recordar lugares y personas, esquinas y refugios inolvidables donde la vida nos abrazó sin prejuicios… personajes que quedaron inmanentes en nuestra memoria atiborrada de cantores, comidas y secretos.
Como ahora entiendo que nos faltan más personajes, que ya no quedan esas figuras celebrísimas que le dan sello y sentido a los lugares, empezamos a evocar sensaciones, gentes y recuerdos como si fueran gotas refrescándonos la vida y lo vivido…
Ojos lejos de distancias…
Nosotros hijos del desierto y el horizonte inmenso, sin mas geografías que cardos, montes y lagunas no tuvimos muchas alternativas. No fuimos agraciados con espectaculares vistas ni asombrosos panoramas… ¡no!, en nuestro lugar no tuvimos ríos ni montañas, ni mares ni mesetas, solo llanura y pampa melancólica y profunda… nacimos en un lugar donde solo la imaginación esteparia corría salvaje como liebre. Nacimos de ojos lejos de distancias, lugares donde podíamos ver auroras y crepúsculos y la fragilidad de nuestra esencia pequeña ante tanta inmensidad horizontal.
Pero a falta de cimas y correntadas, teníamos las yerras, las carneadas, la taba, y la sobremesa de guitarra pastel y damajuana. Teníamos las tardes corriendo entre médanos y lagunas, navegando la vida sin barcos ni grumetes, acostumbrándonos a viajar para adentro como todos los que nacimos en lugares similares.
No por nada la música de las planicies era la milonga nostálgica. Aprendimos a viajar adentro del pensamiento…
Pero así como la geografía nos marcó, también cual designio nos personalizó, nos hizo, nos fundó…y tuvimos mas personajes que motivos externos y asi fue que tuvimos la suerte de conocer cientos…a un querido Silvestre Cimarro, por nombrar uno de los tantos exponentes entre tantos caminante de la poesía coloquial. Conocimos cantores y entretenedores, amigos y aparceros de los que tenían la suerte de verle el corazón gigante detrás de la barba crecida de noches de soledad pobre y vino idem.
Hablo de lugares y digo lugares identitarios, sitios que se transformaron en “cultura” en parte de la ciudad y en parte de nosotros… lugares que uno los nombra y todos lo relacionamos con nuestra comunidad… y así como hay terruños famosos por sus edificios, por sus colinas o por sus arquitectura nosotros tenemos el paisaje…interior, es decir el que propone la gente que lo identifica…
«En nuestra ciudad el paisaje es la gente».
Lugares y personas
Recordando por ejemplo, el boliche de Plá donde las coplas se iban anidando en el techo para seguir cantando cuando cuadre sus decimas y arpegios de pájaros cantores. El inolvidable bar quique -que si hablara- escribiría la historia mas profunda y emotiva de Trenque…¿Quién no paso por ahí?…es como no recordar los ravioles del “Resorte” con tuco de pollo y lluvia generosa de queso y domingos compartidos.
Eran épocas en donde se vivía afura, donde la gente compartía las noches de estío entre sillas, sidras y niños jugando a las escondidas por el barrio. Epocas de piletas comunitarias donde todo el mundo iba…las tias con el ejercito de pequeños rondando la vigilia de sanguches y medialunas. Camiones llevando familias enteras a Cochicó en gomas de tractor infladas de amistad donde la infancia se divertía como ahora no se ve. Los asados en El Mate, donde los viejos nos enseñaban que jugar era más importante que creernos importantes. Las ramblas eran el refugio de barras inventando la alegría y la felicidad esperando el rezongo de la vieja llamando al baño esquivo… ¿Quién no pateó los días mejores en la canchita de la Iglesia?, saltando el muro de las vecinas para recuperar la pelota siempre rebelde (y alguna mandarina)…O en la cancha de la escuela “Uno” de piso deforme y raspador…¡ pero inolvidable!.
¿Quien no recuerda La música de Altera sonando en la pileta de Atlético, el viejo querido de Manolo Rabanal cuidando en la pileta de argentino tantos hijos ajenos. ¿Dónde quedó toda esa gente que era parte de la historia de los lugares?…¿Se están acabando esos personajes necesarios?…Jorge Rodriguez Mera que llevaba y traía niños para que nadie se quede sin tener una risa en la cara y un sueño de “primera” en el corazón… Recordemos cuanta gente en cada club dejando su vida por la vida de los demás… Teníamos menos seguro, pero estábamos más llenos de cosas reales.
…La señora Ripamonti, que persistía con la «Lopez Pereyra» en esas tardes de calor y notas en el pentagrama indescifrable que nos parecían pajaritos sobre un alambrado. El gran Darío González complejo y genial intentando que alguna vez cantemos todos afinados como en la vida. Nos queda Roberto Pedreti charlando juventudes o Paco pintando de musas y semifusas con su saxo repleto de colores para que no se nos vuelvan grises las avenidas…
¡Sueño y cultura!
¿Quién no recuerda a Lamaison en el cine, a Alonso, Conde y el viejo cabeza en sus kioscos?. Casa Guido sosteniendo el tiempo entre sus armarios, las miles de fiestas gastronómicas del “Tronco” Maya, las empanadas de Doña Silvani en Petrolauquen.. ¿Quién no recuerda al negro Rosas, a Rosales, Rober Hernandez, y tantos mozos que nos hicieron el aguante y le pusieron el oído a las confesiones de la gente?.
Es que esa gente y sus circunstancias definen un lugar…lo llenan de impronta, de idiosincrasia y le ponen un sello a su identidad.
Ayudeme a pensar y recordar, nos vamos a olvidar muchos pero…
¡Quien no recuerda al viejo Mollard, al viejo Llera dándonos permiso para ver la selección en el hall,!!… Cultura, lo que se llama cultura es pasar raudos a buscar los pasteles de lo de Mingoya, probarnos el nuevo jean en El Coloso o en lo de Gómez o en los Vascos…Cultura es llevar por siempre la voces de LU 11, los relatores y los clásicos del fútbol de antes. Cultura era la ceremonia de damajuanas por la vinería de Nicosía, por el 55 de Andrade, por lo de García o por el “cruyü” de Godo Mesa a buscar los novedosos pollos al spiedo!!!!…Cultura era Marcos Radio conectando los sonidos de los festejos populares, el eterno Heraldo en tantos bailes, o el sonar de máquinas cuando pasabas por la escuela técnica o la salida de La Primera…¡ tanto paisaje latiendo de gente!
Enfermeros de la ternura
En fin, a falta de belleza natural (¡que la tenemos eh!..solo que tiene bajo perfil y cuesta verla, je), este es un pueblo que lo mejor que tenía era la gente que lo habitaba. Y aunque el mundo modernoso y globalizado te empuja a perder esa esencia pueblerina y ser cada vez mas parecido a lo establecido, yo –rebelde por naturaleza- plántome y digo…que siempre preferiré un lugar lleno de personajes, de historias, de anécdotas, de gente repleta de vida que el fulgor esterotipado de un lugar –por más lindo que sea- hecho para el consumo de cosas y de…la gente misma.
Y aunque venimos perdiendo la batalla, no cejemos en la lucha por seguir siendo un lugar de esquinas encontradas, de charlas de café y cofradía… por seguir saludando al conocido, sabernos poseedores del respeto y del buen día… ¡todavía!.
En un mundo cada vez más enfermo, volvernos enfermeros de la amistad y la ternura…Los lugares solo son lugares, la belleza se las da la gente que los camina…la gente es la que inventa el destino, la común -unión y la cultura.
 Para que no convirtamos a esta ciudad en “Tristelauquen” como dicen ahora los pibes, recuperemos las plazas, la música, los festejos, la noche de sidras, de emoción sin cerraduras… de lo contrario perderemos los poetas, los personajes, la guitarra perderá su arboladura, se exiliarán los que nos llenan la vida de libertad y de locura, y seremos solo otro lugar más, en donde la alegría huye por tanta impostura…
Prefiero un lugar del corazón… la belleza brilla en la gente que perdura, convidando a cada paso la emoción, convidando a cada paso su lindura. La belleza es saberse en los demás…. ¡colectivo de emoción, sueño y cultura!.
PD: este nota fue publicada hace muchos años, pero «nuestra cultura» siempre debería ser actualidad, porque ella es lo que somos….La patria habita tanto en la cultura,  en su identidad, como en sus geografías…