de Trenque Lauquen
Jueves 03 de Diciembre de 2020

Para analizar cada caso con perspectiva de género

El relato de la mujer víctima como único medio de prueba

Lo plantea el Dr. Manuel Islas, ahora fiscal de Neuquén, en un trabajo que publica el Ministerio Público. Hay un cambio de paradigma que busca romper viejas estructuras del Poder Judicial.

¿Es suficiente el relato de una mujer que fue víctima de un hecho de violencia intrafamiliar como único medio de prueba para convencer a un juez?

La hipótesis planteada por el ahora fiscal de Neuquén Manuel Islas, va de la mano con un cambio de paradigma jurisprudencial que busca romper viejas estructuras a partir de una mirada con mayor perspectiva de género en el ámbito penal. Y forma parte de un trabajo de investigación de este funcionario, que fue publicado en la página del Ministerio Público Fiscal de la provincia de Buenos Aires, entre otros importantes aportes documentales.

El Dr. Islas llegó a Trenque Lauquen en 2009 proveniente de La Plata, y trabajó en la Departamental hasta el mes pasado, cuando dejó su cargo de secretario del fiscal de la UFI 3. El funcionario había concursado por un cargo en la provincia de Neuquén, y tras conseguir el puntaje más alto, fue puesto en funciones a mediados de septiembre de este año, como Fiscal del Caso primera circunscripción Neuquén, a cargo de la Fiscalía de Delitos Sexuales de esa provincia.

Entrevistado en el programa “La Letra Chica”, de Radio Omega, Islas explicó que con este trabajo busca “cambiar un paradigma cultural de una serie de prácticas arraigadas en nuestro sistema”, y consideró que “la perspectiva de género es una nueva visión que hay que trabajar todos los días para ir cambiando, porque es un compromiso de todos los que trabajan en la cuestión penal”. También remarcó que sus estudios y publicaciones, tienen un “sentido práctico, para que generen un cambio positivo y real en los procesos penales”.

Cambio de paradigma

La hipótesis que da título a su último trabajo, marca: “Es una de las cuestiones que siempre me preocupó sobre todo desde 2014 cuando cambió el paradigma de la persecución penal de los delitos sexuales en un contexto de violencia de género. Ese año el fiscal general me designó como referencia de la Procuración en materia de violencia de género” y allí se intensificó la preocupación del fiscal Islas por esta temática.

“Fue un arduo trabajo, porque cuando cambia la forma de abordar cierto tipo de conflictividad, genera como todo cambio, ciertas resistencias en las estructuras internas, y hay que hacer un gran trabajo de capacitación, de formación y de tratar de hacer que la gente y los operadores judiciales vean las cosas desde otro lugar” planteó el funcionario.

Para llevar a un plano más práctico la hipótesis que plantea, y entender las dificultades que se plantean a la hora de investigar delitos que no provocan un resultado materialmente verificable, Islas comparó como ejemplo el caso de las lesiones leves que son “un delito que provoca un resultado material (un golpe de puño lesionando el ojo de una mujer)” con otros hechos delictivos, “también envueltos en un contexto de violencia de género intrafamiliar, que no provocan un resultado material, como puede ser una amenaza de un hombre que le dice a una mujer que la va a matar. Es lo que se conoce como un delito formal, no provoca un resultado material ni un cambio en el mundo exterior verificable por algún medio probatorio”. Y en esa misma línea también mencionó el caso del abuso sexual simple, “un tocamiento, que no provoca un resultado material que se pueda verificar”.

Qué más se necesita

En ese marco, el problema que arrastró durante años la Justicia, y que existía en el orden práctico probatorio en los procesos, “es que la mayoría de las personas no sabía cómo avanzar si no había pruebas. Entonces yo les decía que teníamos el sólo relato de la mujer, y en esto del cambio de paradigma y de tratar de darle a estos casos un enfoque diferente, ¿qué más necesitamos?” se preguntó. Y arremetió sobre la misma idea: “Si tenemos el relato de la víctima en este tipo de hechos que se cometen en las sombras, y la única evidencia directa que tenemos para reconstruir el episodio final es el relato de la víctima, ¿Por qué el relato de la víctima no va a ser suficiente para convencer a los jueces más allá de toda duda razonable?”.

La responsabilidad penal de un acusado en un hecho de estas características se dirime en principio en un juicio oral y público, con un fiscal que acusa, la parte del acusado que se defiende, y en el medio un juez imparcial que tiene que decidir si condena o absuelve a ese acusado “y en este tipo de casos cuando tenemos una actividad probatoria que está vinculada solamente al relato de la víctima, por un lado tenemos las garantías del imputado, su presunción de inocencia, el in dubio pro reo (en caso de duda en juicio el juez deberá resolver la más favorable al acusado), al final es un obstáculo para formar esa sana convicción racional del juez el hecho de presentar sólo un relato creíble de una mujer que sufrió un episodio de violencia en un ámbito intrafamiliar”, y volvió a preguntar qué más se necesita “si tenemos ese relato y es suficiente para convencer”.

Además, explicó Islas, “se puede probar a través de evidencia directa como el relato de la mujer, e indirectas como indicios e información de corroboración indirecta, testigos o personas a las que la persona les contó el hecho, cosas que sirven para apuntalar ese relato, más pericias psicológicas, y así conformar un cuadro probatorio que permite decir que llegamos a descubrir la verdad y logrado convencer al juez más allá de toda duda razonable”.

Por último, el fiscal consideró necesario capacitarse y seguir avanzando en la temática de género. “Hay toda una serie de fallos jurisprudenciales de Corte Suprema de Justicia de la Nación que permiten sostener mi postura que el relato de la mujer cuando es creíble es suficiente para convencer a los jueces y desembocar en una resolución de responsabilidad penal y una condena” concluyó.

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