El popular vals “La enredadera” ¿fue creación local o de origen colombiano?

Por Hernán Sotullo

Varios artistas latinoamericanos y un vecino se adjudican la autoría de esta canción

El popular vals “La enredadera” fue algo así como un himno trenquelauquense, exaltado en la creencia de que nació aquí, dentro de un club social, ya desaparecido, denominado “El Círculo”. Sin embargo, la historia parece torcer hacia otro rumbo, si nos atenemos a datos surgidos con posterioridad, según los cuales tendría su origen en la década del ‘20 como un bambuco, género musical tradicional colombiano, del que serían autores, la música de Gonzalo Arias Quincedo, y Luis Ernesto González Correa, aportante de la letra. Por ello, en YouTube, no es difícil encontrar versiones de un variado surtido de artistas latinoamericanos.

Pero, en principio, acotémosla al ámbito local. El mencionado club fue parte de una época del Trenque Lauquen divertido, teñido de pintorescas anécdotas y disparatadas ocurrencias, como que alguna vez, a alguien se le ocurrió idear una macabra broma, y organizar su propio velatorio, montando una sala mortuoria en el interior, con féretro incluido, y el autor de la lúgubre chanza dentro del mismo.

El Círculo funcionó, desde principios de la década del ’40 hasta avanzada la del ’60, en la casa que fuera del doctor Pedro T Orellana, nombre con el que fue bautizado nuestro Hospital municipal, ubicada en la calle Uruguay, entre Villegas y Roca, lugar que hoy ocupan las fiscalías del Departamento Judicial.

Suena un piano
Fue a fines de los ’50, cuando Santiago Etcheto, entonces gerente de la sucursal local del Banco Nación, interpretaba en el piano la contagiosa cadencia de “La enredadera”, mientras en un pizarrón eran apuntados los sencillos y románticos versos del tema, para que pudieran ser entonados por todos los parroquianos, según cuenta Paco Aznárez en su libro “El viejo Trenque Lauquen”.

Pero impensadamente el vals trascendió las puertas del club, para alcanzar extraordinaria divulgación en la ciudad, y más allá de ella, ya que el histórico conjunto folklórico trenquelauquense “Los Kcocho Massi” lo incluyó dentro de su repertorio como uno de sus más pedidos y celebrados temas, y llegó a grabarlo.

Este grupo, que integraron en su formación inicial, los hermanos Roberto, Enrique y Miguel Heuguerot y Leopoldo “Polo” Irrazábal fue consagrado como Revelación en 1965 durante el desarrollo del afamado Festival de Cosquín, en Córdoba, y a partir de allí fueron aplaudidos artistas en distintos escenarios del país y radios porteñas.

En tanto, ya con el supuesto autor fallecido, su hijo, Alberto Etcheto, lo registró en SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores) como propio, mientras “Los Kcocho Massi” lo dejaban grabado para el sello VIK de la RCA Víctor como vals ranchera en un vinilo larga duración que titularon “Los blancos de Villegas”, homenaje a la zamba de ese nombre de Víctor Abel Giménez y Alejo Ripodas. En el surco 5 del lado 2, suena “La enredadera”.

Con el tiempo, el tema se fue diluyendo, aunque en octubre de 2017 reflotó con fuerza durante la Gala del Centenario que celebró el club Ferro Carril Oeste en el Teatro Español, de la que participaron el “Trío Cruz del Sur”, integrado por el nuevejuliense Héctor Llanos, el casarense Gustavo Grobocopatel y el pehuajense José Boses, además del dúo de Miguel Heuguerot e Inés Tacunau. Al término de sus respectivas actuaciones, con todos ellos sobre el escenario y el público acompañando, “La enredadera” volvió a cobrar vigencia con inusitada emotividad en el cierre de la velada.

Una historia anterior
Lo cierto es que de aquel vals “arrancherado” como lo menciona Paco Aznárez, o “vals ranchera”, tal cual se cita en la página grabada por “Los Kcocho Massi”, parece haber sido unos 30 años antes un bambuco o un pasillo, este último ritmo también propio del folklore colombiano que a fines del siglo XIX pasó a Ecuador y Panamá, pero además interpretado en México y Venezuela, generalmente por dúos como el “Dueto de antaño”, el “Dueto Voces Latinas” o el mexicano “Dueto More y Rubí”, entre otros.

Por los antecedentes referenciados, el origen de “La enredadera” sería bastante anterior a ser oída por primera vez en Trenque Lauquen. Cabe, entonces, la hipótesis de que Etcheto la escuchó en algún momento y decidió luego desgranar sus notas en el teclado del piano del El Círculo, para que la feligresía del club lo canturreara al unísono con singular entusiasmo.

No por ello, dejaremos de señalar al pegadizo vals ranchera como un símbolo trenquelauquense, nacido al calor de una fértil época de nuestra historia, que siempre es de recordación, y aporte de una valiosa herencia cultural, que las generaciones venideras resguardarán como inexcusable obligación. Valen, en tal sentido, las palabras del músico austríaco Gustav Mahler:La tradición no es la adoración de las cenizas, sino la preservación del fuego”.

Que mejor entonces que continuar cantando como en sus inicios: “Tienes una enredadera en tu ventana / cada vez que paso y miro, se enreda mi alma…”, aunque ya sus versos no puedan ser acompañados por el piano de Etcheto, ni por las guitarras y voces de los inolvidables Kcocho Massi.