El periódico impreso: papel y tinta para hacer historia

Hoy 7 de mayo se celebra el Día del Trabajador Gráfico en Argentina. En el presente, el proceso de impresión de las páginas de papel de La Opinión tiene varios pasos que pocos conocen y que resultan toda una llamativa tarea
que requiere de manos especializadas.

Saludamos a los todos los colegas gráficos,  reafirmando el compromiso de mantener vivos el compromiso y el desafío del diario impreso!

No hace falta casi aclarar  que la trayectoria de Diario La Opinión se hermana desde sus inicios, hace 104 años, con la historia misma de Trenque Lauquen. Por sus páginas y textos ha pasado el acontecer del distrito, y sus ediciones son un verdadero tesoro que reúne buena parte de la vida de la ciudad.
Pero cómo se plasma el alma de este medio: esas páginas de papel que hoy corren junto a los contenidos digitales, tan presentes en las redes sociales, y que se imprimen como ocurría hace mucho tiempo, aunque no siempre fue igual.
Don Manuel Gómez, un europeo que llegó al país durante la década de 1880, fundó La Opinión, que salió a la calle con su primer ejemplar el 1º de noviembre de 1919. Aquella edición inicial fue una simple hoja.
Inicialmente este periódico se publicaba semanalmente y tomaba forma en una pequeña imprenta de la esquina de Alsina y Belgrano. Eran tiempos en que el periodismo se ejercía solamente desde medios gráficos a nivel local.
La publicación de La Opinión, que salía generalmente los sábados (aunque su aparición semanal podía llegar a darse otro día, e incluso dos veces en una misma semana si algún acontecimiento lo ameritaba) siguió en marcha con los hijos de Don Manuel: Agustín y Oscar Gómez Perelli, y dio un gran paso de crecimiento a fines de 1929 mudando sus oficinas a Villegas 80 e incorporando una máquina Albert Frankenthal adquirida en Europa para sus talleres.
Luego, en 1938, el periódico fue adquirido a sus primos por Pedro Sarotris, y se aumentó a 8 el número de páginas. Además la publicación pasó a ser un diario (aunque no salía los domingos), con un “formato sábana”. También el medio se fue nutriendo con los años de modernas tecnologías de publicación para la época, como los teletipos, que enviaban y recibían información a distancia, pasándose también de la composición tipográfica a la composición mecánica con tres linotipos, la estereotipia y el fotograbado, para el que se montó un taller especial. Y fue aumentando la circulación.
Durante la década de 1960 se acopló la fotografía a las ediciones con el denominado fotograbado.
Transcurriendo 1974, La Opinión ya tenía el formato tabloide, sería adquirido por Editorial Trenque Lauquen y comenzó a ejercer la dirección Juan Ramón Nazar, iniciándose otra etapa, con su familia dirigiendo el medio.
Se montaron los talleres en Roca 752, y se comenzó a emplear el sistema offset en reemplazo de la linotipía, algo que mejoró la calidad de impresión. Mientras que en julio de 1982 se puso en marcha la rotativa que reemplazó a la impresora plana. Y en la década del ‘90 llegaron las computadoras, y parte del proceso comenzó a ser digital, como ocurre hoy.
 Chapas y rotativa
En el presente, el proceso de impresión de las páginas de papel de La Opinión tiene varios pasos que pocos conocen y que resultan toda una llamativa tarea que requiere de manos especializadas. Hoy el responsable de esta tarea es “Poty” Cuello.
Tras la redacción de los artículos, la confección de las publicidades, y su diagramado en computadora, se imprime sobre el denominado papel vegetal el modelo de cada una de las futuras páginas del periódico.
Luego estas se van agrupando sobre una mesa de luz y se conforman pliegos de cuatro páginas. A partir de esto, en la insoladora, las imágenes y los textos de los papeles vegetales pasan a una serie de chapas, con las cuales trabaja la rotativa.
Aunque antes de llegar al proceso de impresión final en la mencionada maquinaria, las chapas pasan por un líquido revelador, son limpiadas y secadas, y reciben un tratamiento con goma arábiga. Así, una vez fijadas las tintas, se empieza a imprimir a partir de una bovina de papel que pesa media tonelada y las páginas salen listas para intercalar.
Una vez que los diarios están armados y apilados en grandes columnas, en horas de la madrugada salen a la calle para el reparto.
Este proceso se repite en cada edición impresa y es el corazón de una publicación en papel como la de Diario La Opinión, permitiendo llegar a sus lectores con un material que muchos aún disfrutan a montones. Y eso es verdaderamente un gusto. (Diario la Opinión, 13/04/2024).
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Hoy 7 de mayo se celebra el Día del Trabajador Gráfico en Argentina en recuerdo de un nuevo aniversario del nacimiento de Eva Duarte de Perón, ya que fue ella quien en junio de 1950 intervino para que se lograra la firma del primer convenio nacional, que contenía una cláusula que establecía esa fecha como el Día del Trabajador Gráfico.

A principios del siglo xx la gráfica local atravesaba cambios paradigmáticos en lo tecnológico, lo práctico y lo conceptual. Es así como en el centro de este momento de transformaciones se encontraron los tipógrafos, que veían cómo sus trabajos se sintetizaban progresivamente por la máquina.

Una institución pionera, el Instituto Argentino de Artes Gráficas, fundado en Buenos Aires en 1907, fue protagonista de los cambios en las practicas gráficas, que sumado a la renovación de los cánones visuales de la mano de la nueva tipografía, estaban anticipando el surgimiento de un nuevo perfil profesional: el del diseñador gráfico. Anteriormente, en 1857 surgió la Unión Tipográfica Argentina fue el primer sindicato en su rubro creado en el país.

Pero hay otro inventor, alemán, nacido en Maguncia, que hizo sin duda avanzar al mundo: Juan Gutemberg, nació en 1468, unos 25 años antes del descubrimiento de América e inventó la imprenta. Hasta entonces, los libros eran escritos a mano, uno por uno, obviamente. Requerían largas horas de trabajo y eran tan raros y codiciados como las joyas.

Gutemberg creó un sistema de impresión que utilizaba caracteres individuales por cada letra, para formar las palabras. De esta manera abrió la posibilidad de reproducir una obra en un gran número de copias, todas idénticas y para algunos autores se transformó en parte fundamental de la historia de la gráfica en el mundo.

Hay inventos que cambian para siempre la historia porque suponen un avance en el bienestar y el desarrollo intelectual de la humanidad. Uno de esos inventos es el de la imprenta, ya que gracias a ella la difusión de la cultura alcanzó niveles hasta ese momento inimaginables, haciendo posible el acceso al conocimiento a grandes masas de población que habían permanecido al margen de cualquier posibilidad de enriquecerse con el saber de los libros. (www.latrochadigital.com.ar)