de Trenque Lauquen
Miércoles 28 de Julio de 2021

Creación y resurgimiento en la ciudad

El pádel, un deporte con historia

Es una disciplina que se siente bien argentina. Su nacimiento fue en México, creció en España y explotó en nuestro país. Trenque Lauquen fue uno de los sitios más jugados.

Cuando hablamos de un deporte que se siente bien argentino, sin dudas, podemos nombrar al pádel. En algún lugar de la casa, por ahí escondida u olvidada, habrá una vieja paleta de pádel (o paddle) de madera, finita (en comparación con las actuales) y muchos recuerdos de una época en la que este deporte se metió en nuestras vidas llevando a toda la familia a las canchas.

Fue la década del ’90 cuando la explosión del pádel se hizo muy notoria en la ciudad, con canchas en cada uno de los clubes y en lugares privados. “Si había un lugar, se hacía una cancha de pádel”, recuerdan algunos jugadores de la época.

Fue una explosión del deporte que dio la posibilidad de que varios chicos busquen un profesionalismo, que se terminaría dando en España, pero ese boom de los ’90 llevó al surgimiento de grandes leyendas del pádel argentino, como el pehuajense Fernando Belasteguín y el marplatense Juan Martín Díaz, pareja N°1 del World Pádel Tour durante más de 10 años, y aún en día, con un Belasteguín presente, activo y combativo.

De esos años dorados del pádel en la ciudad hubo dos jugadores que sobresalieron, como Patricio Sorrento y Germán Tamame. De estos dos, Tamame llevó su juego a España siendo parte del World Pádel Tour. Un deporte que se siente argentino, que en el mundo es dominado por los jugadores nacionales, pero con un nacimiento mexicano y un presente en potencia español.

Hoy contaremos brevemente el inicio de este divertido deporte, y daremos lugar a este nuevo renacer de la actividad en la ciudad gracias, entre otros varios aspectos, a la pandemia.

En México

El pádel surge allá por el año 1962, precisamente en el Puerto de Acapulco, México, cuando Enrique Corcuera incorpora, a un frontón de su casa en Las Brisas, una pared opuesta al mismo de unos tres metros de altura, colocando una red en el medio y cerrando los costados de dicha pista con cuatro medias paredes bajas de medidas aproximadas 10 metros de ancho por 20 metro de largo, manteniendo una idea que había desarrollado años anteriores en su Ingenio de ESTIPAC en Jalisco, hacienda donde Corcuera invitaba a sus amigos a grandes cacerías de patos y por las tardes, antes de la comida, jugaban en un frontón tradicional al que le colocó una red de tenis y lo cerró con unos muros bajos con las medidas que actualmente son las reglamentarias. Así podemos decir que este juego llamado originalmente Pádel Corcuera o Pádel Tenis que hoy conocemos y lo llamamos Pádel.

Daniel Correa, desde Pellegrini, cuenta: “Nosotros estuvimos 10 años viviendo en México y ahí fuimos pareja N°1 y N°2 en el país. Fue allí donde comenzamos con nuestros cursos de capacitación para profesores y fuimos directores del Lomas Sporting Club, un club emblemático en el pádel mexicano, donde se celebra cada año el Worl Pádel Tour. Además, escribimos nuestro primer libro, llamado Pádel Total, que es el primer libro dedicado a este deporte en la historia de México”.

En España

El segundo país en practicarlo fue España, donde llegó de la mano del Príncipe Alfonso de Hohenlohe, quien construye por el año 1968 en el Hotel Marbella Club de su propiedad dos canchas, al poco tiempo de haber compartido varios veraneos en el Puerto de Acapulco en la casa Corcuera donde tuvo oportunidad de jugar y con las características principales construyó una pista con algunas modificaciones e integrando parcialmente el alambre en lugar de las paredes laterales. En Madrid, el Club Puerta de Hierro construyó sus primeras canchas y, algunos años después, en la urbanización La Moraleja, con 5 pistas de Pádel, se convierte en un centro de juego de muy buen nivel.

En Argentina
paleta
Una de las primeras paletas en la historia de pádel.

De ahí, y pasando de un país a otro, por medio de amigos, gente de negocios y la jet set en general, el pádel empezaba a tener un futuro a corto plazo y llega a Argentina por el año 1969. Por esos años Marbella recibía un sofisticado turismo de todo el mundo y algunos argentinos eran asiduos visitantes, donde conocieron y jugaron al pádel, ellos mismos no tardaron en construir las primeras canchas de Argentina.

Durante 10 años el pádel era conocido por pocos que veraneaban en Marbella, Acapulco y un pequeño grupo de argentinos que eran socios del Ocean Club o del Tortugas o lo jugaron en casas de los amigos que tenían alguna cancha. En el año 1982 en Argentina no había más de 12 canchas en todo el país, y es justamente este año en el que el pádel comienza su desarrollo hasta convertirlo en lo que se título como un fenómeno social.

Se inaugura en la Ciudad de Buenos Aires el San Juan Tenis Club con facilidades Deportivas con 8 canchas de tenis en un edificio vertical y por sugerencias de algunos socios fundadores como los hermanos Aubone se construyen dos canchas de pádel, que resultaran históricas en el lanzamiento del Pádel Argentino

En el 1984 se inaugura el Club San Jorge con 14 canchas de pádel en San Isidro y se convierte en el club donde se reúnen los mejores jugadores de Argentina. El pádel invade a las principales ciudades de toda la Provincia de Buenos Aires, La Plata su capital, San Pedro, San Nicolás, San Isidro, Bahía Blanca, Trenque Lauquen y otras provincias y ciudades como Mendoza, Rosario, Entre Ríos, Bariloche, Neuquén comienzan a integrarse en el deporte, construyendo complejos importantes y así se va extendiendo en toda la República Argentina.

En 1987 un grupo de amigos convocados por Cacho Nicastro, todos practicantes, fundan la Asociación de Pádel Argentino (APA)

En el año 1989 el pádel explota en el interior de Argentina, La Pampa, Córdoba, Santa Fe, San Juan, Mendoza, San Luis, Neuquén, Salta, Tucumán y Entre Ríos. Logran atraer a jugadores de todas las edades con un entusiasmo pocas veces visto y comienza a institucionalizarse en cada provincia con su asociación representativa. Por aquel entonces, cada torneo, tanto los que se hacían en Buenos Aires o en el interior, participaban más de 250 parejas, algo que pocos podían creer, dada la rapidez de su expansión.

Los hermanos Correa
Los hermanos Correa reflejados en Clarín.
Deporte familiar

El pádel, fundamentalmente, lograba incorporar a la mujer como ningún otro deporte lo hizo, además a toda la familia y los niños, sectores pasivos deportivamente, ya que generaba una atmósfera de familia y amigos, estimular a la gente a un hábito sano, de recreación y convertirse en un juego fundamentalmente para todos y también en un espectáculo atractivo y dinámico para verlo.

A principios de los ‘90 el pádel ya es un bloque nacional, en el ‘91 era considerado el segundo deporte jugado en Argentina, tras el fútbol, y hasta logró superar a este en ventas en comercios deportivos. Los argentinos continúan impulsando el pádel en otros países.

En el 1º Campeonato del Mundo realizado en 1992 participaron del mismo 8 países: Argentina, Uruguay, Paraguay, México, Italia, Francia, Inglaterra y España. Argentina de consagra campeón del mundo tanto en hombres como en mujeres, venciendo en ambas finales a España.

El mundial sirvió para fomentar y para vincular el pádel con el mundo, de ahí en más países como México, Brasil, Uruguay, Francia, Italia, comenzaban a crecer y a fomentar el deporte con más acción y entusiasmo.

Argentina en el año 1992 entraba en nuevo proceso económico y el pádel no fue ajeno a esta situación. El plan económico de esos tiempos generó una gran cantidad de despidos en grandes empresas y mucha gente, con las indemnizaciones obtenidas y los bajos sueldos de esos momentos se volcó a la construcción de canchas en clubes inhóspitos, sin ningún tipo de estudio de mercado o algo más simple, apunaban a lo que era el negocio del pádel.

Esos mismos clubes que rápidamente se levantaban, al poco tiempo iban desapareciendo, al igual que la gran cantidad de marcas de paletas que estaban en el mercado, que en esos años llegaron a superar las 50. A principios del año 94 ya iban quedando los mejores clubes, con buenas instalaciones y con canchas bien construidas, la mayoría techadas, y era en esos mismos complejos en donde se seguían haciendo los grandes torneos, que a pesar de que había menos inscriptos, la gente seguía sumándose al pádel, esto sucedió tanto en Capital Federal como en el interior de Argentina. 

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