El ojo del tiempo: Una carta a Marte

El 7 de febrero de 1952, dos aviones anfibios de la Armada Argentina aterrizan en la isla Decepción, donde realizan la primera entrega de correspondencia en el continente antártico. Hoy, la isla, es campo de investigación para hallar vida en Marte

El 7 de febrero de 1952, dos aviones anfibios PBY-5A Catalina de la Aviación Naval concretaron el primer vuelo desde América del Sur con descenso en aguas de la Isla Decepción, en la Antártida. Se convirtió en un hito de la aviación mundial. Como resultado de ese vuelo se estableció el servicio aeropostal naval entre el continente americano y las bases antárticas. (Fuente y crédito: Gaceta Marinera)

Isla Decepción
La isla Decepción (62°57’S, 60°38’W) es una de las islas más increíbles del planeta. Se trata de un volcán activo en las islas Shetland del Sur, frente a la Península Antártica. Su extraordinario paisaje está constituido por áridas laderas volcánicas, playas con fumarolas y glaciares cubiertos por cenizas.
La isla es un gran volcán en escudo de aproximadamente 750.000 años de antigüedad, de composición basáltica-andesítica, cuyo contorno tiene forma de herradura y está formada por una caldera de unos 14 kilómetros de diámetro, parcialmente invadida por el mar.


Entre las decenas de erupciones datadas, destacan la ocurrida en 1842 por sus flujos de escoria conservados y las de 1967, 1969 y 1970 que destruyeron las bases antárticas británica y chilena y forzaron a evacuar la base argentina en la isla.
Existen registros sismológicos desde 1985, a través de la colaboración argentina-española, que posibilitaron el estudio e interpretación de la dinámica volcánica, con el objeto de garantizar la vigilancia volcánica mientras hubiera personal en la isla, durante los meses de verano. En 1993 se creó el Observatorio Volcanológico Decepción (OVD), como una colaboración entre el Instituto Antártico Argentino (IAA), la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Museo Nacional de Cs. Naturales (MNCN) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC). Desde entonces se han registrado diversas crisis sísmicas entre los años 1991-1992 y 1998-1999. En 2015, una serie de enjambres de sismos profundos y de mayores magnitudes mantuvieron a la isla por encima de su nivel de base de actividad.
La isla Decepción es una zona antártica especialmente protegida debido a su valor histórico, biológico y ecológico. En la actualidad existen en la isla dos bases temporales, la base Argentina Decepción (desde 1948) y la base Española Gabriel de Castilla (desde 1989) que operan durante el periodo estival, donde se realizan diversas actividades de investigación, principalmente relacionadas a la actividad volcánica. A su vez, es uno de los destinos turísticos más importantes de la Antártida, con más 15 000 visitantes al año, esto debido a la presencia de colonias de pingüino barbijo como también por la posibilidad de realizar baños termales. (oavv.segemar.gob.ar)

Isla Decepción: una esperanza en la Antártida de hallar vida en Marte

Con un pasado de fuego aún latente, la remota Isla Decepción da pistas a investigadores sobre la vida extraterrestre.
Peces, kriles, anémonas y esponjas marinas subsisten en un ecosistema de contrastes extremos anclado en el estrecho de Brandsfield, a unos 420 km del chileno Puerto Williams.
Los investigadores están convencidos de que ese lugar en el que nadan a gusto pingüinos, focas y lobos marinos tiene características similares a las de Marte.
El estudio de los microorganismos presentes allí, capaces de soportar temperaturas extremas de hasta -28 ºC, podría ser una guía sobre la posibilidad de la existencia más allá de nuestra atmósfera.
El análisis de las rocas de la Isla Decepción complementa la labor de ingenieros, científicos y astrónomos que con robots ya escarban y sobrevuelan Marte.
“Las condiciones antárticas nos pueden ayudar a entender si en Marte podrían darse o pudieron darse las condiciones para el desarrollo de la vida”, se trata de “entender cómo la vida se adapta a las condiciones tan extremas que genera tanto la actividad volcánica” como el frío, dice De Pablo.
“No estamos 100% seguros (de los resultados), pero es una forma de ir acotando aquellas cosas que pueden ocurrir o descartando otras”, concluye. (www.meganoticias)