El discreto encanto de la paciencia…

Pocas cosas unifican más a la humanidad que la reacción con la que reacciona ante estímulos que lo desequilibran. En algún momento la razón es obnubilada por la intemperancia que nos vuelve desconocidos, incluso de nosotros mismos.

Por: Jorge «Alemán» Azpiroz
Músico – escritor

Igualmente somos una sociedad medianamente apacible, sobre todo en las provincias alejadas a las grandes aglomeraciones urbanas, pero llevamos un gen bastante efusivo y furibundo, tal vez se deba a que la mayoría venimos de etnias latinas sulfurosas, que no tenemos el gen anglosajón mas medido, flemático e introspectivo..
Enseguida nos subimos al alazán de la vehemencia para cabalgar insensatos (por un rato) los senderos del descontrol. Aunque es preferible la rabieta latina que esa calma que antecede a las tormentas en sociedades del primer mundo, que son adictos a las armas y a las masacres colectivas.
Calientes, efervecentes y sanguíneos, solemos usar la cabeza despues de haber actuado… Somos elocuentes, «yoístas» y puteadores pero la mayoría de la veces solo como refugio de inseguridades congnitivas o falta de respuesta ante tensiones que nos desnudan.
Me ha pasado que despues de conocer a muchos habitantes de las citys populosas descubrir detrás de ese rol cuasi agresivo, personas con mucha sensibilidad y ternura. Lo que pasa es que los argentinos -sobre todo los citadinos- las sabemos todas, menos mostrar cuánto sentimos sufrimos y necesitamos del otro. Ese miedo a convivir con las frustraciones y fracasos que todos tenemos, ese miedo a mostrar la fragilidad natural del hombre.
El enojo a veces se covierte en ira que en sus extremos precisa de profesionales de la salud que lo encaucen y no dejen que se vaya de madre, “enojarse es natural, volverse parte del enojo es agredir la naturaleza que nos rodea”.
Hablando con un amigo me decía que tuvo que ir a un terapeuta a tratar su ira constante, el médico medido, suave y tranquilo le explicó como cambiar la actitud hasta que mi amigo después de un rato le dijo que no tenía plata para pagarle la consulta…¡los gritos desenfrenados del galeno se escuchaban desde la esquina..! Todos somos manojos en las manos nerviosas de la vida moderna.
Un día de furia!!
Así como la película mostraba el extremo de una sociedad irritable, la ira nos obliga a tomar determinaciones sin medias tintas, sin equilibrio ni consideraciones, es un impulso enfático de enfado irrefrenable….nos ponemos rojos, aumenta el flujo sanguíneo, el tono de voz y los niveles de azucar y la adrenalina, la gesticulación se vuelve desproporcionada y bañados en transpiración no advertimos el desequilibrio hormonal que nos produce tanta exasperación: rabia, disgusto, cólera!!…
El punto sería no convertir estos enojos pasajeros en violencia, en ese desmadre se pierde, huérfana, toda humanidad.
Algunos dicen que hay que sacarlo todo afuera que hace bien, pero ¡qué culpa tiene el otro!, yo humildemente considero que amén de la genética de razas hay mucho de cultural en la forma de actuar de una sociedad…
Ha influido horrores la violencia digital de las nuevas formas de comunicación, son cloacas verbales donde la humanidad vive revolcada en el mismo lodo y todos manoseaos!
Los discursos agresivos – de un mundo agresivo- bajan desde, gobernantes, desde los medios y desde redes sociales hasta estadios de futbol, es transversal a todos, desde la descortesía cotidiana hasta manejar en el tráfico insultuoso de todos los días…¡La puteada ha suplantado a la bocina!…
El mundo moderno ayuda con su convulsión a que vivamos cada día más enervados.
Aunque el hombre desde siempre tiene más de rabia que de compresión  (no por nada la ira es uno de los pecados capitales) … Muchas veces el enojo es desencanto interior por querer que lo externo sea como queremos nosotros que sea… pero depositar el error, el mal siempre afuera es peligroso,  muchas veces terminamos como ese perro que ladra enojado a su figura reflejada en el vidrio.
No sé si la ira nace por la falta de respuesta del entorno… o por la falta de respuestas de uno mismo ante ese entorno….
por supuesto dejo aparte a quienes están fuera del sistema, discriminados y condenados por aquellos que no entienden de ponerse en la piel del que está sufriendo, esos tienen derecho a cualquier enojo…
Es que no me tienes paciencia !
Pero, sería interesante empezar cada uno a cambiar nuestros enojos frustrantes y también tantos paradigmas impuestos por las sociedades y tratar de recuperar el tono amable, la comprensión y la empatía… Acostumbrarnos a las buenas costumbres de tratar al otro como a uno mismo, de intentar contagiarnos de positivismos, evitar malhumores, de no vivir enojados por todo, de renegar por todo, …uno también puede ser parte de la solución o del problema.
Intentar ser parte de lo que podemos cambiar para mejor, de los que empujan, de recuperar el buen día de los sinceros…¡ojo!, no estoy pontificando, lo digo desde la autocrítica porque no me gusta verme cuando pierdo los estribos, ni las riendas, ni el camino. Todos somos víctimas de nuestra propia intemperancia, la cuestión es tratar de vencer -de a poco, con calma- todas esas cosas que nos derrotan.
 No calentarum,  largum vivirum!
Pero terminemos  este ensayo con humor como se debe…”hay que saber esquivar la ira” dijo Huberto Roviralta. Voy a emprender una cruzada de amor y paz…Por eso desde hoy voy a mirar solo “Intrusos” en donde el amor reina sin envidias, voy a ir  la cancha en medio de la barra brava a retar amablemente a los que osen insultar al contrario, intenté en vano que se amiguen Mauro Viale y Samid, desistí en contener a Mirtha Legrand en los cortes y ya no doy charlas educativas con el Tano Passman. Para cambiar haré algunas promesas… Dejaré de escuchar a «Los Iracundos», y no le pondré la mejilla a Graciela Camaño…
   Un artista en televisión decía que los que más enoja a su mujer es cuando él llega temprano del trabajo…¡y al vecino le pasa lo mismo!.
  Nos enojamos con todo, pero convengamos que hay cosas que nos sacan de quicio…cuando vemos los precios del super o que justo cuando nos toca pagar tengan que cambiar el rollo, el descompuesto en el ascensor lleno, el trompetista en el mismo edificio, ¡el amante que usa zoquetes en esos momentos!!!… ¡que las únicas colas que no nos gusten sean las de los bancos!, que no haya papel en el baño…ni el prospecto de alguna crema, el agua que se corta en medio del jabón enceguecedor, que te digan que tienen “jaqueca”  o es la primera vez que me pasa!!!,
   Seguro uds. amigo lector estará pensando en cientos de enojos que nos tocan a todos… se enojan ellas al repetirle mas de 10 veces al marido que saque la basura, de que dejan todo tirado, no levantan la tapa del inodoro, se dan vuelta insolentes a mirar todo lo que pasa y para colmo… bueno ellos se enojan cuando ellas suspiran por el galán de turno o escuchan arjona conmovidas!!!… también te enojan los mosquitos suicidas, el perro fascista de la vecina idem, pisar recuerdos en la vereda de ese mismo perro, la sonrisa de los enfermeros cuando traen la enema, los que pescan en medio de la playa, los que usan el mar de baño y los que escriben bolud… mientras la gente de bien trabaja, je.
Pero tampoco hay que confundir diagnósticos, pues charlando con una prima me comentaba que siempre le dice al marido que cuente diez…le pregunté si era impulsivo y me dijo..no, ¡precoz!..
PD: Seguiría escribiendo más sobre pero estoy verde de la calentura, no tengo señal en el celu, el gato me comió el amuerzo, me llegaron la factura de tv, gas, y celular y la compu se me cuelga la reput….!!!!