de Trenque Lauquen
Martes 27 de Octubre de 2020

Roberto Pedretti, en el corazón de Barrio Alegre

El adiós a un innovador, adelantado y visionario

Dirigente del Club “celeste”. Un “adelantado en su tiempo”. Creador e inspirador deportivo. El alma del Maratón de Reyes.

Fue un lunes triste para los amantes del deporte. Un lunes donde se conoció la triste noticia del fallecimiento de Roberto Pedretti, alma del Club Barrio Alegre, impulsor, innovador y como siempre se ha dicho, un adelantado a su época.

Esos que siempre están un paso adelante, pensando dos o tres jugadas antes que el resto, viendo a futuro. Junto a su hermano, Omar, han sido parte de los responsables de que el Club Barrio Alegre sea lo que es hoy, pero además tienen en su haber un rico historial de propuestas deportivas, como la mismísima Maratón de Reyes o en años más cercanos a la fecha, la creación de la mini-maratón. No es casualidad que en el mundo del atletismo se hayan dejado ver sentidas muestras de dolor y respeto hacia Roberto Pedretti donde, además de sus constantes trabajos, se ha destacado una frase clave “era una gran persona”.

Diario La Opinión lo reconoció en la Fiesta del Deporte, cuando en el año 2000 se instauró la mención a la Labor Comunitaria. No cabe duda que la historia de Barrio Alegre va de la mano de estas dos figuras, Roberto y Omar Pedretti. Roberto fue presidente de Barrio Alegre en dos períodos (1967-1969 y 1981-1983) y Omar de 1983 a 1987. Son todo un símbolo de las comisiones directivas con que ha contado esta institución desde su nacimiento en la década de 1940, habiendo sido motores impulsores del crecimiento de la entidad “celeste” que ha plasmado un crecimiento constante tanto en su infraestructura como en los planos cultural y deportivo, aportando muchísimo en estos ámbitos al desarrollo de Trenque Lauquen.

Su carrera

El 5 de enero de 1967 y con 18 atletas en la línea de largada Roberto Pedretti ponía en marcha la primera edición del Maratón de Reyes del Club Barrio Alegre. Esa carrera que fue de él, que tuvo a Camilo Martino como principal promotor y por ello, en su vigésima edición, la del 11 de enero de 1986, y con 223 atletas inscriptos, la organización instauró el nombre actual del Maratón. Pero Roberto siguió avanzando y en el año 1995, un 7 de enero, propuso algo nuevo y que con el correr de los años sería la previa, la antesala más linda del Maratón de Reyes, la mini-maratón. Esa primera edición contó con la coordinación del profesor Sergio Barbas, hoy director de Deportes municipal.

El atletismo trenquelauquense y regional van de la mano de Roberto Pedretti. La historia de esos recordados atletas, y las de los nuevos, los jóvenes que año a año recorren las calles céntricas de la ciudad en lo que es la carrera más linda de todas saben que el deporte ha perdido a una de sus almas más preciadas.

“El Pedro”

Para Roberto el deporte, como la cultura, fueron puntos importantes en su carrera dirigencial y en su vida. Dejó plasmado su pasión por el atletismo, por el Maratón de Reyes y especialmente, por el atleta popular en un escrito realizado en 1986 y dedicado a ellos, bajo el título de “El Pedro”.

“El gran protagonista listo para largar y por ahí, cerquita de él, el Pedro… Todos lo hemos visto. Es el negro, el flaco o el pelado ¿Qué importa eso? Es ese que pasa corriendo por las tardecitas, después del laburo, por las calles del pueblo. Se está preparando para la próxima prueba, porque siempre hay una próxima prueba. Lo está haciendo a muerte, porque tiene que ganarle al Pedro. En la última carrera se le escapó por un cachito, pero esta vez…

Por eso se entrena más que nunca y se cuida especialmente. Se le tiene que dar.

Y ojo, que no se descuiden los capos, porque cuando se quieran acordar los tiene. El martes se controló el tiempo y su reloj le dijo que había metido 10 segundos menos que su marca anterior. Se siente fuerte como nunca. Esta vez se le tiene que dar…

Cuando llega el día de la prueba, sale temprano, con su bolso lleno de esperanzas para ver si consigue viajar a dedo. En el último de los casos le queda el recurso del micro, pero las cosas no están como para hacerse el taura. Como siempre, encuentra alguien que lo arrima, después otro y así casi con lo justo para inscribirse, recibir el número y largarse a trotar en el precalentamiento previo. Entonces lo ve al Pedro. Se saludan efusivamente porque desde hace rato que se encuentran en circunstancias similares y sienten que los une una amistad verdadera que nace del respeto mutuo. “Pero esta vez te gano”…piensa, mientras siguen trotando juntos. Por ahí se cruzan con el ganador del año pasado y con el pibe nuevo que dicen anda como avión y con el que fue recordman de los 5000 que hoy vuelve muy afilado según comentan. Él sabe que va a ser muy difícil seguirles el tren, pero…

Cuando llega el momento de largar procura arrimarse para no dar ventajas.

Todos quieren hacer lo mismo, se aprietan y empujan para ganar un lugar en la partida.

Enseguida que largan los espacios se ensanchan, a los punteros los tiene cerca, por un momento piensa en hacer un esfuerzo para prenderse, pero se domina porque no quiere fundirse de entrada. De nuevo los ve alejarse lentamente, como siempre.

Pero él agarró su tranco, se siente bien y empieza a pasar a algunos. Toda esa gente que aplaude y alienta le da más fuerzas. Las piernas se van poniendo más y más pesadas, pero la gente lo sigue “empujando”. ¿De donde saldrán tantos? Ya falta poco, cuando de pronto lo ve a unos pocos metros delante de él. Es el Pedro. Lo nota desarmado por el cansancio. Es su oportunidad. No puede desaprovecharla aunque siente que el pecho le retumba como un tambor. Aprieta los dientes y apura el paso. Con la llegada ahí nomás, lo alcanza y lo pasa faltando unos pocos metros. Le ganó al Pedro. ¡Por fin se le dio! Y jadeando, casi sin aliento, lo busca para darle un abrazo….

Después el descanso. La ducha reparadora y la cena, por supuesto con el Pedro al lado. Y se ponen al día conversando sobre sus familias, el laburo, los proyectos con la piba, las penas y esperanzas y la próxima carrera. “Ya no me ganas más Pedro”… le dice cargándolo.

En eso llegan algunos de los organizadores con la “clasificación general y se levanta como si tuviera un resorte para pedir una copia, con verdadera ansiedad. Entonces comprueba que largaron 193 y que el ocupó el puesto 42. “Pedro, le ganamos a más de 150” exclama con euforia.

Es un canto a la vida, al optimismo, al deporte.

Sabe que ahora llega el reparto de premios y él en esa entra. Pero, lo importante es que llegó, se superó a sí mismo, y le ganó al Pedro…

El lunes volverá a su trabajo y después de la larga jornada a entrenarse nuevamente, pero teniendo en cuenta algo que el ídolo le aconsejó.

Tiene que hacer más piques cortos buscando velocidad, comer con mucha sal y mucha azúcar. Se lo dijo el campeón, que tiene un médico que lo controla y un dietólogo “¿Y eso que es?”, se animó a preguntarle. “Un tipo que te dice qué debes comer para tener las vitaminas necesarias”. A él, que tiene que morfar lo que puede, y cuando puede…

Pero ahora sabe algo más. Y le sigue metiendo al entrenamiento tal como le aconsejaron, por las calles de su pueblo.

Es el gran ignorado y sin embargo, el gran protagonista. ¿Qué sería de los demás si no fuera por esa fe que lo mueve? Viene a correr porque le gusta este sacrificado deporte, aunque por ahora simplemente haga de sombra para que brillen con más intensidad las luces de los otros. No busca beneficio material alguno, qué lo va a buscar, si ni los grandes hacen diferencia.

Es el símbolo del atletismo callejero. Es el gran protagonista de la Maratón de Reyes. Por eso lo respetamos tanto”.

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