de Trenque Lauquen
Sábado 28 de Enero de 2023

“Lo de Patute”, una firma líder en Trenque Lauquen

E. H. Martínez, 65 años de historia y un esfuerzo cotidiano por brindar un óptimo servicio a la región

La Opinión dialogó con Federico Martínez quien, junto a su hermano Sebastián, continúa desde hace ya varios años al frente de esta reconocida empresa iniciada en la década del ’50 por su padre, Don Emilio H. Martínez.

Hablar de EH Martínez en Trenque Lauquen y toda la región no es hablar de cualquier empresa. Se trata, ni más ni menos, que de una firma líder en el rubro de la construcción, la cual sabe ofrecer los mejores productos para que un determinado inmueble pueda equiparse convenientemente en sus distintos ambientes.

Por esa razón, cada día recibe en sus instalaciones, ubicadas en calle Quintana 429, a muchos clientes de Trenque Lauquen y de buena parte de la zona que llegan hasta este local para realizar alguna compra de importancia ya sea de sanitarios, griferías, azulejos, espejos, bidets, duchas, mamparas, vanitorys, accesorios, repuestos, pisos, baldosas, cerámicas y porcelanatos, entre muchos productos más.

El último 23 de noviembre, EH Martínez cumplió 65 años de rica historia comercial en la ciudad. Y La Opinión dialogó con Federico Martínez quien, junto a su hermano Sebastián, continúa desde hace ya varios años al frente de esta reconocida firma iniciada por su padre, Don Emilio H. Martínez, de quien no sólo se guarda el mejor recuerdo, sino también el necesario y decidido reconocimiento como el iniciador de la empresa que hoy lleva su nombre.

Martínez repasó su historia y contó cómo se encuentra hoy el comercio que dirige, el cual desde hace años debe adaptarse a los incesantes y agudos altibajos de una economía nacional siempre golpeada.

Inicios

“El negocio lo inició mi viejo, él era empleado de la Cooperativa de Electricidad. Empezó a trabajar desde muy joven. Comenzó trabajando de cadete en algunas tiendas del centro de Trenque Lauquen y luego trabajó muchos años, alrededor de 20, en la Cooperativa. Pero, paralelo a esa actividad, también tenía un trabajo que era cortar vidrios. Lo empezó a hacer acá”, recordó Martínez antes de agregar: “El negocio nuestro tiene fecha de inicio de actividades el 23 de noviembre del año 1957, es decir que son 65 años a la fecha de hoy, pero él empezó a trabajar con la vidriería antes. Con el paso del tiempo mi viejo le fue anexando sanitarios y muchos más productos. Pero quien hizo la base fue ‘Patute’, mi viejo”.

De más está decir que la Argentina es un país difícil para cualquier espíritu emprendedor. Por esa razón, el sacrificio por hacer crecer la empresa en esos primeros años fue inmenso y ese mismo esfuerzo se mantiene hasta el día de hoy. “Él fue creciendo y luchando en este país en el cual cada día es un desafío. Yo hace 30 años que estoy trabajando en la firma y en esos 30 años hemos pasado un montón de crisis, hay que acostumbrarse a que todos los días salga algo nuevo y adaptarse a todo lo que va surgiendo. El único periodo de estabilidad que recuerdo fue durante el 1 a 1, pero después hace ya más de 20 años que hay inflación, que hay cambio de reglas, cambio de gobiernos, que la moneda sube, que la moneda baja y hay que ir adaptándose a todo”, señala el entrevistado, para agregar: “Mi viejo trabajó firme hasta el año 2000, yo empecé a trabajar en 1992, mi hermano Sebastián se unió en 1996 y, a partir de ahí, fuimos trabajando todos juntos, y mi viejo, en el 2000, se abrió un poquito del negocio, siempre estuvo supervisando y colaborando, pero el negocio quedó prácticamente a cargo de nosotros hasta ahora”.

Nueva etapa

Consultado sobre qué significó hacerse cargo de un negocio con tanta historia, el entrevistado no duda en afirmar que “fue prácticamente una obligación”. “Mi viejo no nos dio otra oportunidad más que trabajar. En el caso mío yo siempre fui bastante inquieto y, desde muy joven, comencé a trabajar en el negocio, salía a repartir y, cuando se hizo la obra de este edificio, yo iba a buscar mercadería al corralón o traía bolsas de cemento, arena y ladrillos. Antes de los 15 años ya trabajaba, en el verano venía y ayudaba e iba a Buenos Aires con un tío mío que también trabajaba acá y que su trabajo fue bastante preponderante para que el negocio creciera. Aprendí a ir a Buenos Aires en camión y a los 18 años comencé a hacerme cargo de muchos aspectos de esta empresa”, contó.

Y añadió: “Nosotros nacimos entre los inodoros y por eso lo mamamos desde muy chicos. En mi caso yo tenía vocación de estudio, soy recibido de Maestro Mayor de Obra de la Escuela Técnica y quería ser arquitecto. Pero mi viejo me dijo que yo no podía estudiar, que yo tenía que trabajar. Él fue muy estricto al principio con el tema del trabajo y luego uno se fue acostumbrando a eso y a mí me gustó mucho. Siempre fui muy inquieto y me gustó ir para adelante y el resultado está a la vista. Esa es mi característica y también era la característica de él”.

Años duros

Federico recuerda la razón por la cual su padre decidió, de a poco, alejarse de la tarea cotidiana de la empresa. “Mi viejo venía bastante golpeado, con 50 años de mucho trabajo y, además, él tuvo la pérdida de dos hijos: uno en un accidente y un hijo desaparecido. Y eso en la vida de las personas pesa y no son lo mismo 50 años de trabajo que 50 años de trabajo con dos hijos perdidos. Él ya estaba un poco cansado, el país nunca acompañó mucho. Este es un país que no acompaña a las empresas, no acompaña a las pymes, no acompaña a los emprendedores, la economía está siempre en contra del comercio. Él vivió años muy duros desde ‘70 al ‘80, cuando tuvimos también un accidente muy grave en el que estuvimos involucrados con mi hermano Sebastián en el cual falleció una de mis hermanas y luego, en 1977, desaparece otro de sus hijos. Él tuvo que lidiar con todo eso, además de todos los problemas que tiene el país históricamente como inflación, hiperinflación, inestabilidad. Eso hace que sea muy difícil llevar adelante un comercio en esas condiciones. Es más, en el término de esos años quedaron atrás muchas empresas míticas de la ciudad que quebraron por la situación económica”.

Un buen presente

Respecto de cómo ha sido este 2022 para su empresa, Federico Martínez contó: “Visto en perspectiva, para nosotros ha sido un año muy bueno y el año anterior también ha sido muy bueno porque la pandemia complicó muchas cosas, pero a nivel comercial nosotros tuvimos un buen año. Hubo muchos problemas en el medio, pero la pandemia generó cosas inesperadas. La gente no pudo hacer muchas cosas y se creó un microclima de consumo en la construcción bastante grande, con bastante demanda. La contra fue que hubo mucha inflación, pero hubo factores que generaron un movimiento que no se veía desde hacía bastante; para nosotros comercialmente las cosas están bien, pero no quiere decir que todo esté bien porque el salario de los empelados se ha visto bastante afectado, hay una inflación muy importante, entonces son todos los mismos factores que van afectando al comercio en general a los que uno tiene que ir adaptándose como empresario y como comerciante”.

Por último, el reconocido comerciante envío un sentido agradecimiento a toda la comunidad por la confianza y el apoyo permanente, y a empleados y ex empleados que se desempeñaron en la firma y que fueron parte de su historia. ¿Qué deparará el futuro? Sin dudas, mucho trabajo y siempre la misma impronta de brindar el mejor servicio.

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