Carta a mi abuela

Enrique Anaut-Nació en J.J. Paso y reside en T. Lauquen. Periodista deportivo y escritor. Publicó en Antologías Nacionales e Internacionales. Autor de “Historias de vidas” 6 tomos, la novela “Querida Nelvi” (bilingüe) y  “Recuerdos”. Recibió premios y menciones. Es Tesorero del Centro de Escritores “Domingo Cicoria”.

Querida Abu:

Te escribo mi primera carta. Antes no lo hacía porque estaba siempre con vos. Ahora que estoy lejos lo hago para contarte algunas cosas de aquí.
Mamá y Papá están muy contentos. A Papá lo nombraron gerente en esta sucursal que es más grande y linda, en esta ciudad, que también es grande y linda. Pero a mí no me gusta mucho. La verdad que la casa es hermosa y moderna y está en el primer piso, arriba del banco. Pero no tiene patio ni lugar para jugar. Estoy como encerrado aquí.
Ya no puedo compartir con mis amiguitos como lo hacía allá en el pueblo. Aquí no conozco a nadie. Me parece que me voy a hacer amigo de dos hermanos mellizos que son igualitos, igualitos. Los colorados que tienen la cara llena de pecas. Creo que son muy buenos. En la escuela me divierto con ellos porque las maestras  los confunden, y ellos no dicen nada. Los demás me dieron poca bolilla.
A los vecinos tampoco los conozco, así que todavía no pude ir a jugar con ningún amigo que viva cerca. Por otra parte Papá no me deja salir mucho a la calle porque dice que es muy peligroso, por ser el hijo del gerente. Allá en el pueblo yo podía salir más, andar por las calles en bici y jugar en la plaza, y papá también era gerente. La verdad que no lo entiendo bien.
Por lo que pude escuchar, creo que no volveremos más al pueblo, porque Papá le decía a Mamá que si todo andaba bien, a lo mejor  dentro de un año o dos lo volvían a trasladar a otra sucursal más grande todavía. Así que cuando me haga amigo de los colorados, a lo mejor me voy a tener que ir otra vez.
Creo que cuando Papá se jubile a lo mejor volvemos a vivir allá con Uds. Bueno, para ello todavía falta mucho, porque los jubilados son más viejos que Papá.
A veces voy al banco para hablar con los empleados. Son todos buenos. Me atienden y me dan caramelos, como me dabas vos, pero no es lo mismo.
Un día escuché a  un cajero que le decía a otro. Ahí viene el hijo del Gerente. Me parece que son medio alcahuetes. Quieren quedar bien conmigo para que yo le cuente a Papá. Pero no le voy a decir nada. Me como los caramelos que me dan, y chau.
La leche a la tarde la tengo que tomar aquí, en la casa del banco y solo. Ya no puedo ir a tu casa como antes cuando vos me dabas un rico café con leche y alguna torta que siempre me hacías. Aquí todo es comprado en la panadería. La verdad es que no me gustan. Extraño mucho estar con vos.
Los domingos voy a matiné del cine, pero con Mamá. No puedo estar con los chicos como allá, porque aquí no los conozco. Son pocos los que van solos, la mayoría van con los padres. Dicen que es peligroso andar solo. No sé por qué tienen tanto miedo, si el Banco está apenas a cuatro cuadras del cine.
Papá y Mamá si tienen más  amigos que yo. A ellos los invitan a cenas donde todos van muy de pinta. Yo me aburro un montón porque van pocos chicos. Además no saben jugar a nada, se la pasan con el celular y no te hablan.
Una buena, Abu, ayer Mamá le decía a Papá que me van a mandar a un club para jugar en el fútbol infantil. Eso está bueno, al menos con los compañeros de equipo voy a poder hablar  más. Eso sí, voy a tener que esmerarme mucho y hacer goles para que me quieran y me feliciten.
Bueno, no sé si podré hacer goles. Al arco sí que no voy a ir porque cuando me hagan goles me van a odiar todos.
No sé qué otra cosa puedo contarte a vos y al Abuelo, porque lo único que hago es ir a la escuela, y los domingos al cine.
Los quiero mucho, y los extraño. Para Navidad dijo Papá que vamos a ir unos días para allá. Estoy tachando en el almanaque todos los días que van pasando, para ver cuánto tengo que  esperar, para verlos y estar  con ustedes.
Si  los chicos amigos preguntan por mí, diles que estoy bien, pero que los extraño.

Un beso grande, grande, grande.
Damìán.

PD:

A veces cuando una persona no está presente, el mundo entero parece despoblado.
ALPHONSE De LAMARTINE. (Escritor, poeta y político francés)