Adiós a un símbolo de la política local

Abel Estévez fue diputado y concejal, gestionó una gran cantidad de proyectos para el distrito y ayudó a muchísimos vecinos, sobre todo a los más humildes.

Por Martín Ramirez Barrios

Periodista

 

 

La mañana del último miércoles dejó la triste noticia del fallecimiento de Abel Estévez, a los 90 años.

Con una vida dedicada a la política, Abel se convirtió en un referente histórico del justicialismo trenquelauquense, pero además en todo un símbolo del trabajo de la política por la comunidad.

Fue diputado y concejal, gestionó una gran cantidad de proyectos para el distrito y ayudó a muchísimos vecinos, sobre todo a los más humildes.

Muy querido en todos los espacios políticos, Estévez dejó una huella imborrable a partir de su trabajo y también con su modo de ser, siempre atento y con ganas de conversar con los vecinos.

 

Militante

Este dirigente de dilatada trayectoria, militante desde chico por la causa peronista, nació en Trenque Lauquen el 6 de noviembre de 1933.
Se hizo peronista y empezó a militar cuando apenas tenía 13 años y conoció al General Juan Domingo Perón y a Eva Duarte en su visita a Trenque Lauquen el 18 de febrero de 1946 por la campaña previa al primer mandato del ex presidente.

Perón encabezó aquella visita a la ciudad días antes de su triunfo electoral del 24 de febrero del mencionado año y el joven Abel obtuvo un permiso de parte de Don Enrique Jonas para dejar un rato su trabajo en la escribanía donde se desempeñaba como cadete y poder asistir al evento, al que fue acompañado de su abuelo. Fue, comentó tiempo atrás, un momento inolvidable. “Recuerdo carteles que tenían obreros y paisanos pidiendo mejores sueldos. Era tan emocionante que ya se avizoraba el triunfo del Partido Peronista. Evita permaneció en el tren entregando fotos de Perón y distintivos” rememoró, destacando: “Allí nace el profundo sentimiento que me acompañó toda la vida. A partir de su visita empecé a concurrir al Partido asiduamente y a acompañar a todos, compañeras y compañeros, a pegar carteles y a militar”.

Y militó desde entonces, incluso en lo que se denominó como la Resistencia Peronista a partir del golpe de 1955.

Comenzó a trabajar políticamente junto a Juan Jaime Ciglia. Fue parte de diversas iniciativas para ayudar a familias humildes, como cuando con un grupo de compañeros y la colaboración de la Panadería Vargas elaboraron unos mil pan dulces para acercar a vecinos necesitados en la Navidad de 1952. Integró comisiones como la del Fondo Obrero junto a referentes como Dardo Conesa y Manuel Marcos, también para asistir a familias.

 

Más allá de la política

Abel estuvo casado por más de 60 años con Gladys Mieres, con quien tuvo cuatro hijos: Juan José, Mónica, Gustavo y Sandra.

De profesión martillero, fue parte, como vocal, de la primera comisión del Colegio de Martilleros del Departamento Judicial Trenque Lauquen, electa en asamblea extraordinaria el 30 de noviembre de 1969. También fue dirigente de Monumental.

 

Por la democracia

Militó muchos años sin cargo alguno, abogó por el retorno de la democracia tanto en los 18 años de proscripción del peronismo entre 1955 y 1974, como durante la última dictadura militar culminada en 1983. “Recuerdo hechos imborrables. Pintábamos paredes en contra del gobierno de facto, nos detuvieron en la Comisaría local porque estaba prohibida toda actividad política. Nos hacían mostrar las manos, que eran la única evidencia (llenas de pintura). También la asistencia alimentaria a compañeros que se encontraban ocultos de la dictadura para no ser desaparecidos. Volantes para concientizar a la población. Y tantos otros hechos”, contó en su momento.

En plena dictadura Abel recorría los barrios observando las necesidades de las familias. “Construí con mis ahorros siete casas para familias en extrema pobreza y se las regalé. Era para mí un acto militante”, aseguró.

 

En el PJ

Con el retorno de la democracia en 1983, se realizan las elecciones internas partidarias de las cuales resultó ganador contra la lista que encabezaba Enrique Vilbazo, asumiendo como presidente del Partido Justicialista, cargo en el que permanecería por 20 años. Tras ese paso, ambas listas se unieron para afrontar las esperadas elecciones municipales, donde fue candidato a intendente.

Resultó electo concejal en 1985 (hasta 1987) por el Frente Justicialista de Liberación, y en 1993 (hasta 1997) por el Frente Justicialista Federal, y como diputado provincial para el período 1987-1991 por el Frente Justicialista Renovador, diversos nombres con que el peronismo afrontó las distintas elecciones de aquellos años.

 

El diputado

Como legislador bonaerense realizó diversas gestiones enfocadas en el progreso de la región. Trabajó por la ejecución de viviendas con fondos provinciales, la construcción del Geriátrico Evita de Beruti, numerosos subsidios para instituciones locales y gestiones por atención de la salud, para la instalación de teléfonos públicos en la ciudad, la compra de Loma Alta y otras iniciativas con una importante impronta comunitaria.

Gestionó y consiguió móviles para la Policía local y tuvo una intervención clave para la llegada del servicio de gas domiciliario por red a Trenque Lauquen, entre finales de la década de 1980 y principios de la siguiente.

Otro dato importante marca que tras el golpe de Estado de 1976, el histórico local peronista de calle Villegas 154 había sido expropiado por la dictadura militar, pero en la década siguiente, con el peronismo contando con la Unidad Básica Perón-Evita, ubicada en calle Presidente Yrigoyen, Estévez, triunfante en las elecciones internas del PJ, inició los reclamos por este inmueble y otros que padecieron el mismo destino. Así presenta, ya como diputado provincial, un proyecto de Ley que fue aprobado el 6 de abril de 1988 y se pudo concretar una gran reinauguración el 14 de mayo de aquel año.

Abel también trabajó por la recuperación del inmueble de la UCR de calle San Martín, con diversas gestiones ante la Legislatura y el Gobierno de la Provincia.

 

Comprometido siempre

Ya sin ningún cargo oficial ni aspiraciones políticas-personales, Abel permaneció comprometido con su comunidad, y siguió siendo una figura habitualmente presente en los barrios, en colas que se formaban frente a bancos, comercios y oficinas, visitando a vecinos en el Hospital, siempre preguntando cómo le va a la gente, charlando amenamente, hablando de los problemas del pueblo y de la forma en que se podía buscarles una solución.

Reconocido por sus compañeros peronistas y por quienes estaban en la vereda de enfrente también, en octubre de 2018 el PJ local lo homenajeó descubriendo una placa en su honor en la unidad básica de Trenque Lauquen, donde se realizó un acto al que incluso asistieron autoridades de la UCR, quedando así bien claro el valor de la figura de Estévez para la política local toda, sin distinción partidaria.

En su despedida, antes que sus restos fueran llevados a descansar al cementerio, como no podía ser de otra forma, pasaron por la sede local del PJ, donde el homenaje se completó con un sentido aplauso.

Así se despidió un político de raza. Pero, por sobre todo, un gran tipo, muy querido por Trenque Lauquen.