5 curiosidades de Les Luthiers, en plena gira de despedida

La histórica banda desarrolla “Más tropiezos de Mastropiero”, que supone el adiós de los escenarios, y los lleva por América Latina y España.

Cerca de 40 shows, una docena de álbumes editados, 55 años de trayectoria, y una conjunción única de humor y música, con guiños a la intelectualidad informal: así podría definirse rápidamente a Les Luthiers, la talentosa agrupación que se encuentra realizando nada menos que su gira de despedida.

Efectivamente, la histórica banda desarrolla “Más tropiezos de Mastropiero”, que supone el adiós de los escenarios, y los lleva por América Latina y España.

Luego de la desaparición física de los históricos Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich, la actual formación se compone de Jorge Maronna y Carlos López Puccio -también de la formación inicial- más Horacio «Tato» Turano, Martín O’Connor, Tomás Mayer Wolf y Roberto Antier.

Ante el inminente adiós, no está de más recordar cinco datos sumamente curiosos de una banda irrepetible.

El rito de festejar el cumpleaños

El grupo festeja el aniversario del comienzo formal de Les Luthiers cual si fuera un cumpleaños. Por eso se juntan religiosamente todos los 4 de septiembre, en recordación del de 1967. Nacen de la separación de la formación “madre” Musicisti, de la cual se fueron por un lado Gerardo Masana, Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich y Jorge Maronna (Les Luthiers) y por el otro los demás integrantes (usando el mismo nombre) entre los que estaba Carlos Núñez Cortés, quien más tarde se pasaría al otro lado.

Ingresaron a la Caja de las Letras

El Instituto Cervantes de Madrid incluyó parte del material de Les Luthiers en su Caja de las Letras, ni más ni menos que la cámara acorazada ubicada en su sótano y destinada a las futuras generaciones. Entre otros tesoros, acompañan las obras completas de Federico García Lorca y la máquina de escribir de Nicanor Parra.

Un inicio modélico que fue cambiando

El comienzo histórico del show contaba con una puesta en escena fácilmente reconocible: la simulación de un concierto de música formal, con sus integrantes vestidos de smoking, y presentados por la voz solemne de Mundstock, precisamente antes de representar una pieza. Pero dicha parodia fue modificándose con el tiempo, para dar lugar a un “meta-sketch” que atraviesa todo el espectáculo y funciona como hilo conductor (en el último, el reportaje a Mastropiero). Lo que se mantiene es la coexistencia de lo formal y lo informal, dos planos que son atravesados constantemente.

Los instrumentos musicales menos pensados

Imposible pensar en Les Luthiers sin los aparatos musicales más insólitos del mundo que los acompañan. La aparición del instrumento ante el público constituye de por sí un chiste (claro, no verbal). Es que, claro, un luthier es esa persona que construye instrumentos. En este caso, puede ser cualquier elemento de nuestra vida cotidiana, desde una pelota a un inodoro, reconvertido en instrumento. Un “hágalo usted mismo”, lindante con lo absurdo, aplicado a la música.

Mastropiero, ese otro integrante ficticio

Johann Sebastian Mastropiero es uno de los personajes recurrentes, y hasta tiene su lugar en la Wikipedia. El músico ficticio aparece como “autor” de muchos números musicales. Incluso cuenta con seudónimos, tales como Peter Illich, Wolfgang Amadeus y Etcétera Mastropiero.

Toma su nombre de Johann Sebastian Bach y su apellido de Freddy Mastropiero. Este último es un personaje que Mundstock inventó en 1961, cuando Les Luthiers aún no existía y algunos de sus integrantes eran parte del Coro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Según la Wikipedia, “nació un 7 de febrero, aunque no se sabe el año ni el lugar” y que “trabajó como músico oficial del Gobierno de la República de Banania”. (Télam)