de Trenque Lauquen

Un día bien campero

Una multitud de vecinos participó del festejo por el Día de la Tradición

Hubo desfile criollo, asado popular y juegos ecuestres. También tuvo lugar un concurso de empanadas y tortas fritas. Además se llevó a cabo una nueva edición del festival “Trenque Lauquen Canta y Baila” con números artísticos de altísima calidad.

Como sucede cada año una multitud de vecinos se acercó ayer al predio del Club Atlético Trenque Lauquen para participar de las actividades que se iniciaron el sábado y continuaron ayer en el marco de los festejos por el Día de la Tradición.
La jornada dominical se inició con un desfile criollo (a cargo de Marcelo Luengo) y continúo con los juegos y destrezas ecuestres donde “paisanos” de todas las edades demostraron sus habilidades en el arte de la monta.
En tanto que sobre el mediodía se desarrolló el gran asado popular donde las “vedettes” no fueron otras que las cuatro vaquillonas con cuero, chorizos, corderos, lechones y pollos que descansaron sobre las humeantes parrillas a la espera de los muchos vecinos que se acercaron hasta el lugar para adquirir una porción de carne asada.
Y los concursos de empanadas y tortas fritas le pusieron el broche a una tarde en la que quedó demostrado que es en localidades del interior como la nuestra donde la tradición sigue viva.

El clima acompañó de la mejor manera para que los festejos por el Día de la tradición que tuvieron lugar ayer en el predio del “Indio del parque” fueran todo un éxito. Y algo de eso comenzó a advertirse bien temprano cuando un importante número de vecinos se acercó hasta el lugar para disfrutar del desfile criollo que le dio inicio a la fiesta popular.
Así de a poco las instalaciones del Club Atlético TL fueron colmadas por una multitud de vecinos que, de a pie, en auto o a caballo llegaban hasta el lugar en el cual durante toda la jornada se desarrollarían los festejos.
Bajo la sombra de los árboles familias enteras se fueron ubicando para resguardarse del sol y así poder disfrutar de un almuerzo al aire libre que como no podía ser de otra manera, tuvo como plato principal el asado.

En horas de la tarde el público se concentró en el sector de la pista donde tendrían lugar los juegos ecuestres. Allí jinetes de todas las edades exhibieron todas las habilidades en el milenario arte de la monta e hicieron parecer fácil eso que los no avezados en temas camperos conocemos como “andar a caballo”.
Y así se fueron desarrollando las distintas competencias ecuestres: prueba de riendas, carreras de sortijas o pruebas de tambores que tuvieron cautivo a un público que colmó las gradas instaladas para la ocasión.
También hubo quienes optaron por quedarse a la sombra y probar las empanadas y tortas fritas que compitieron por el primer premio en el concurso de estas delicias autóctonas.
Fue un festejo que sin lugar a dudas volvió a dejar en claro que la tradición, al menos en nuestra ciudad es algo que ya está más vivo que nunca.

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