Una fiesta donde no faltó asado, vino, ni empanadas caseras

Organizado por el Municipio, el club anfitrión y Barrio Alegre, se concretó un gran festejo por el Día de la Tradición.
0

Una multitud de vecinos se dio cita ayer en las instalaciones del Club Atlético Trenque Lauquen para participar de los festejos del Día de la Tradición, organizados por el Municipio, el club del Parque y Barrio Alegre. Y así se concretaron durante toda la jornada, bajo un sol que le puso el calor necesario a esta celebración de lo nuestro, una gran cantidad de actividades bien criollas.
Desde temprano el predio de Atlético se fue colmando de vecinos que se acercaron a disfrutar del gran asado popular y aprovechar la calidez del clima para pasar una hermosa jornada en familia. Y si en todo festejo de la tradición que se precie de tal no pueden faltar las delicias culinarias autóctonas, para que no queden dudas por la tarde se realizó un concurso de empanadas y tortas fritas.
Pero las actividades comenzaron a la mañana con un desfile de caballos que tuvo lugar en el Parque Municipal, actividad que fue el puntapié inicial y sirvió de adelanto a lo que vendría después: carreras de sortija, prueba de tambores y juegos de destreza ecuestre donde gauchos de todas las edades exhibieron sus habilidades sobre los “pingos”.

n Corazones contentos
Por otro lado, bajo la sombra de los añejos árboles cientos de vecinos se ubicaron para saborear sobre el mediodía un delicioso asado popular mientras otros tantos hacían cola frente a las parrillas aguardando que los asadores les entreguen su porción para llevársela a sus hogares.
Y hubo quienes para no “llenarse” demasiado fueron discretos a la hora del asado porque no querían dejar pasar la oportunidad de hincarle el diente a las empanadas y torta fritas que vendrían después, en dos concursos que ganaron las señoras Frías (tortas fritas) y Masmud (empanadas).

n Con los “pingos”
En tanto, uno de los atractivos principales de los festejos fueron las ya mencionadas competencias ecuestres que tuvieron lugar en la cancha auxiliar de la institución anfitriona, donde cada jinete tuvo su propia hinchada y el vestuario común, tanto de chicos como adultos, consistió en bombachas, camisa y boina, aunque algunos más osados optaron por alguna que otra “bataraza” multicolor.
Y todos coincidieron en algo que a todas luces fue lo más importante: que la celebración por el Día de la Tradición fue sin lugar a dudas una verdadera fiesta popular.

Comentá a través de Facebook

Comentar

Responder