de Trenque Lauquen

Ana María Labaronnie

Un hueco en la cultura

El domingo pasado a la mañana fueron inhumados en el cementerio de Trenque Lauquen los restos de Ana María Labaronnie. Había muerto el sábado a los 78 años después de una larga y valerosa lucha contra la enfermedad que enfrentó lúcidamente con fe y entereza.

Egresada como maestra de la vieja Escuela Normal Nacional, muy pronto se unió en matrimonio con Roberto Rodríguez Mera fallecido en la plenitud de la vida. A ella le tocó educar y guiar a sus cuatro hijos, herencia preciosa prolongada en los nietos.
Ana fue una mujer inquieta, comprometida con los ideales de la Unión Cívica Radical, andariega infatigable en los caminos de la cultura. Fue engranaje sólido y perseverante del Centro de Escritores Domingo Cicoria al que aportó su empuje y su escritura galana.
Buceó en la historia de Trenque Lauquen en horas muy largas de investigación en archivos y museos. Entre otros legados deja un concienzudo estudio sobre los orígenes y evolución del culto católico en el distrito.
Su pasión por traer el ayer a hoy y darle vida plena, la llevó muy lejos. Hasta tierras galas volviendo a trazar los caminos que anduvieron los inmigrantes tejiendo sólidos lazos entre Francia y Argentina.
Más allá de todo lo tangible que hoy se pueda enumerar con el riesgo cierto de las omisiones involuntarias, Ana queda en el recuerdo como una mujer franca, alegre y dueña de un singular mundo interior. Una personalidad fuerte que construyó a diario sobre el surco dejado por sus mayores.

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