de Trenque Lauquen

Mucho por reconstruir

“Tan malo que no hay perdón”

Por: Pablo E. Carabelli
Docente y militante social

Falta poco. Les queda poco. Pero habrá mucho por reconstruir.
En abril de 2016 escribí un artículo de opinión acerca de lo que ya había ocurrido en los primeros cuatro meses del Gobierno de Cambiemos (no por nada Horacio Fontova definió a la nueva gestión como “tsunami de hijoputeces”, ¡a fines de diciembre de 2015!), y lo que entendía que iba a seguir pasando hasta que “los arrepentidos” de votar a Macri fueran legión. No me equivoqué, y deseo volver a expresar algunas consideraciones en las postrimerías de esta experiencia lamentable para el presente y futuro (tanto inmediato como mediato) de la República Argentina.
Cambiemos (PRO + UCR + Coalición Cívica) deja: 1) Más pobreza, indigencia y hambre de la que encontró. 2) Un país endeudado como nunca antes en tan corto plazo. 3) Una industria nacional descalabrada por la apertura de importaciones, tasas de interés astronómicas y tarifas dolarizadas. 4) Millones de jubilados estafados por el cambio de la fórmula de movilidad, y con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad saqueado para beneficio de unos pocos (los mismos que ganaron fortunas con la “bicicleta financiera”, vehículo oficial de la gestión macrista). 5) Trabajadores cuyo salario promedio (medido en dólares) pasó de ser el más alto de América Latina a estar entre los más bajos (noveno puesto, con suerte). 6) Una inflación que duplica la que como oposición denunciaban que era altísima (cuando a falta de un Indec creíble, desde el Congreso daban a conocer un índice que ahora parecería una buena noticia). 7) Un sistema científico-tecnológico amenazado por la falta de presupuesto para investigar.
8) La educación pública desfinanciada, de la mano del ataque permanente a los docentes y sus sindicatos (ataque fallido gracias a la resistencia de las organizaciones gremiales y de los docentes combativos que las integran). 9) La salud pública destrozada, con menos presupuesto para insumos básicos, menos vacunas, menos de todo. 10) Enormes agujeros en la política de Estado de Memoria, Verdad y Justicia, junto con frecuentes declaraciones negacionistas del genocidio argentino hechas por funcionarios macristas.
11) La cultura pisoteada, con medios públicos vaciados, y falta de posibilidades de miles de artistas, que no tienen público con poder adquisitivo para disfrutarlos.
12) La descarada manipulación de integrantes del Poder Judicial que se prestaron a perseguir y encarcelar arbitrariamente a opositores, mientras magistrados probos eran extorsionados u obligados a renunciar por no aceptar los dictados del Poder Ejecutivo. Son una docena de aspectos de la realidad pavorosa que Macri y sus secuaces ofrecen como “herencia pesadísima”, se podría seguir enumerando…
Todavía ahora, cuando cualquier actor social con dos dedos de frente le ha dado la espalda, Mauricio Macri declara: “Hoy estamos mucho mejor parados que hace cuatro años para empezar a crecer”. ¿Es o se hace?

n ¿Lo merecíamos?
¿Merecíamos como sociedad pasar por esta experiencia? No lo sé. Lo que sí sé es que cuando Macri, Peña, Vidal, Bullrich, Alonso, Carrió y demás perpetradores de este desastre, ya en la oposición, pretendan dar lecciones de republicanismo, honestidad, transparencia, o de cualquier otro ítem de un sistema democrático, deberemos dejarles claro (a voz en cuello) que los conocemos. Fueron, como escribe el filósofo José Pablo Feinmann, “el peor gobierno de la democracia y uno de los peores de la historia argentina. Tan malo, que ni aunque pidan perdón una y mil veces deberán ser perdonados”.

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