Resabios culturales

A más de uno le llamó la atención el comentario vertido en la edición de ayer con respecto al registro con los datos de los que se van a disfrazar en Carnaval. Se trata de una de las normas impuestas por la ley 8031 que rige desde 1973.
0

Objetivamente considerada se la puede calificar de un modelo: no deja de lado ningún aspecto de lo que tiene que ver con la vida de relación. Queda juzgar si está imbuida de un espíritu de represión, un ordenamiento práctico o exacerbado.

Querer saber quién se oculta detrás de una máscara o quien metamorfosea su aspecto, es tan viejo como el Carnaval, desde los de Venecia hasta lo cantado por el tango” “Te quiero conocer, saber adónde vas…”. Pero bien puede pensarse que en comunidades como la nuestra él solo registro en la Municipalidad debería alcanzar a los fines de la identificación y la seguridad. Sin embargo los que se anotaron deben caminar unos pasos más y pasar por la Comisaría. Lo singular es que a nadie parece molestar la medida, se lo toma como algo natural, tan folklórico como la fiesta carnestolendas. A nadie se le va a ocurrir establecer un parangón con el terrorista disfrazado de papá Noel que a principios de año causó decenas de muertos en Turquia.
Es un resabio cultural que, como tantos otros, llevamos metido debajo de la piel sin darnos cuenta y que no resisten el más somero de los análisis racionales. Son usos y costumbres que se fueron trasmitiendo insensiblemente a través de las generaciones; ninguna norma legal va a dar por derogada una costumbre. Van cayendo en el olvido o el desuso por imperio del tiempo y las circunstancias, Seguramente alguna vez no le dirán más a la futura mascarita que pase por la Comisaría. Por ahora van sin objeciones.

Comentá a través de Facebook

Comentar

Responder