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de Trenque Lauquen

Según Melconian, Lousteau, Redrado y Álvarez Agis

Qué economía se espera después del 10 de diciembre

Los economistas disertaron en un encuentro organizado por la consultora Research for Traders sobre cómo recibirá el país el próximo gobierno.

Con dos años de recesión detrás y la renegociación con el FMI por delante, los desafíos económicos del próximo Gobierno encienden alertas por todos lados. Cuatro economistas (Carlos Melconian, Martín Lousteau, Martín Redrado y Emmanuel Álvarez Agis) todos con experiencia en el sector público, debatieron ayer sobre el país que se puede esperar —y también desear— a partir del 10 de diciembre de 2019. Aquí sus principales ideas compartidas en el marco del Latam Economic Forum, organizado por la consultora Research for Traders.

n Melconian
“El punto de partida del próximo presidente es lo que más me preocupa”, comenzó su presentación Carlos Melconian, ex presidente del Banco Nación y economista de consulta del presidente Mauricio Macri. Por eso aclaró que hablaba con libertad, aunque todos saben dónde está su corazón. “Aún yendo al equilibrio fiscal se va a requerir dinero. ¿Quién va a cerrar lo que falta para 2020 y 2021?”, se preguntó.
El economista destacó que el “Plan Picapiedras”, como bautizó al plan de emergencia implementado por el Gobierno para llegar con cierta estabilidad hasta diciembre, funcionó bien. Esto es, no malgastar reservas, no emitir y no gastar más de lo recaudado. Pero advirtió que es “incontinuable”. Tanto como la necesidad que la Argentina tiene de continuar con el Fondo Monetario Internacional. “Es un programa para llegar, no le pidan que crezcan flores”, sintetizó.
Según su visión, para el futuro la Argentina tiene el desafío de armar un cuadrilátero: un programa económico integral y consistente; un nuevo acuerdo con el FMI que sea “disciplinador” y flexible a la vez (más los acreedores en bonos); un “paraguas” de la política con consensos; y un canal con la Justicia. “El 10 de diciembre de 2019 el Gobierno se tiene que poner las pilas en el cuadrilátero”.
Sobre los temas a resolver hacia adelante enumeró: un gasto previsional “infinanciable”, competitividad, litigiosidad (preocupa a las grandes empresas pero más a las pymes del Conurbano), la definición de un régimen monetario y una reforma laboral y tributaria.

n Álvarez Agis
En su presentación, Emmanuel Álvarez Agis, el ex viceministro de Economía durante la gestión de Axel Kicillof, consideró que la crisis de la Argentina se está dando con una forma de “L”, y que difícilmente se vea una recuperación este año. “Salvo el campo, nada está traccionando la economía en cuanto a crecimiento este año”, destacó.
Pero limitó el margen de maniobra que tendrá la fórmula que gane las elecciones a partir del 10 de diciembre, tanto sea para “la izquierda” o para “la derecha”, ejemplificando la economía como un péndulo. “Si se quiere devaluar o defaultear, en el horizonte no está 2003 o 2004, cuando había un rebote esperando. Hoy hay una relación deuda-producto del 86%, un pass through dos veces más alto que el resto de los países emergentes y sin viento de cola, con Brasil en recesión y precios bajos para productos que se exportan”.

Hacia las medidas más “de derecha”, en tanto, los límites están puestos por dos años recesivos consecutivos y la caída de dos dígitos en el poder adquisitivo, con una inflación en alimentos que está por encima de la inflación general. Pero además de las restricciones por derecha y por izquierda, está el Fondo Monetario, señaló Álvarez Agis.
“El problema no es Christine Lagarde. Somos nosotros”, dijo, y sorprendió al auditorio con una confesión: “Tenía prejuicios con el FMI, pero en cuatro de los cinco acuerdos que cerró con otros países, esas economías terminaron creciendo. Acertó en cuatro de cinco y la excepción fue Grecia. El riesgo es que la Argentina sea la próxima Grecia”, cerró.

n Lousteau
“Me preocupan los diagnósticos livianos porque nos hacen creer que el desafío es sencillo. Cuando veo que se habla del sendero escarpado y angosto que tenemos por delante, me pongo más optimista”, enfatizó Martín Lousteau para dar comienzo a su charla en la que puso foco en que los problemas de la Argentina no son de esta gestión ni de la anterior, sino que vienen desde los últimos 45 años, donde la Argentina creció la mitad que el promedio mundial.
“La Argentina está trabada en un lugar, mientras el resto del mundo avanza —continuó el ex ministro de Economía y actual candidato a senador—. La híper, el default de 2001 y la actual carga tributaria forman parte de la misma crisis”. Por eso, su receta post diciembre de 2019 es comenzar a reorientar las prioridades del Estado.
“Hay que ver qué cosas son prioridad, quién puede ceder y a quién ya no se le puede pedir más. Y esto no se puede hacer en la grieta”, advirtió. Entre sus medidas de largo plazo, señaló tres pilares: cambios en la obra pública, reforma del sistema previsional —donde sugirió que se vaya a un sistema coparticipable con las provincias sin “jubilados nacionales”— y la formación de mejores docentes.

n Redrado
El ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, apuntó al problema del “bimonetarismo” de la Argentina como uno de los temas que deben ser trabajados más adelante. Como temas centrales de un programa económico a aplicar a partir de 2020, el economista señaló la estabilización —con una baja en la inflación— y el crecimiento. “Las dos cosas deben ser en forma simultánea”, dijo.
“En los primeros 20 días del próximo gobierno se deben sancionar leyes sobre cómo la Argentina va a lograr bajar la inflación y reformar al sector productivo. Una ley de estabilidad macreconómica. El problema de inflación es tan complejo que necesita que toda la política macroeconómica esté orientada a eso”, indicó Redrado.
Según su plan, las carteras de Trabajo, Transporte, Energía tienen que tener metas trimestrales anuales donde todas las variables nominales que maneja el sector público tengan el mismo número (subsidios, AUH, aportes patronales, emisión, recaudación, gasto). A lo que se sumaría un programa de crecimiento con un paquete de leyes que produzcan cambios en la competitividad. Entre ellas, una reforma impositiva que reduzca la presión tributaria.
También aseguró que la Argentina necesita entrar en una nueva etapa con el FMI, pero sin hablar de renegociar o reestructurar. “Cuando un argentino dice ‘re’ es sinónimo de default. Por eso, se necesita ir con un programa hecho en la Argentina y con respaldo político para negociar en Washington”, finalizó.

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