Ni un preso político

Podrá decir el Gobierno de la Provincia de Jujuy que Milagro Sala “no es una presa política”. Por su parte el ministro de Justicia de la Nación dice que “Hay un sistema judicial en Jujuy que fue designado mayoritariamente por el Gobierno anterior”, pero lo cierto es que en estos casos de detenciones de militantes sociales o políticos, la gente, en su mayoría se inclina a pensar que no hay otro delito que no sea la militancia, por mucho que se esfuercen los gobernantes en justificar detenciones, que en esencia, son arbitrarias.
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Sobre los pedidos de los organismos internacionales como la OEA, y la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, no pudieron dar una explicación convincente; se fueron por las ramas y trataron de justificar lo injustificable. Lo cierto, es que la líder de Tupac Amaru molesta al poder político que la quiere ver presa, más allá de lo que diga una justicia siempre presta en los feudos para complacer a los que mandan. Milagro Sala, es probable que sea responsable de muchos abusos y atropellos, pero hasta el momento no hay sobre ella un juicio condenatorio. Lo real y objetivo, es que fue detenida en la plaza principal de Jujuy mientras hacía un acampe y eso no es un delito; es un derecho protegido por normas institucionales.
Un Gobierno constitucional y democrático no puede verse envuelto en una situación política de pago chico, mientras que el conjunto de la ciudadanía aspira a que el país se encauce definitivamente por el sendero del crecimiento y el desarrollo económico, social y cultural.
Esto es decir, que no perdamos tiempo en pretender arreglar la brújula hacia una dirección forzada donde la corriente que no quiere ir, porque es imposible.

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