Martín Urbaneja y “Beatnik”, la obra dirigida por Laport

El reconocido artista trenquelauquense participa de un nuevo proyecto junto a reconocidas personalidades del mundo actoral.
0

El actor trenquelauquense Martín Urbaneja vuelve a destacarse en las tablas porteñas con la obra “Beatnik” del joven poeta argentino Francisco Scarponi y dirigida por el reconocido actor y director Osvaldo Laport. Además de Urbajena, la obra también cuenta con la participación de los artistas Florencia Prada, Nahuel Mutti, Alejo Ortiz, Sebastián Francini y Rodrigo Esmella, el músico Matías Dángelo en saxo, Eloy Alazard en asistencia de dirección y Zia Margaret encargada del diseño de vestuario.
La obra comenzó a presentarse a partir del 10 de Agosto en Teatro Ludé (Montevideo 842 y Córdoba) de la ciudad de Buenos Aires.
El artista local contó a La Opinión por qué aceptó participar de esta propuesta teatral. “Me interesó mucho el texto de Francisco Scarponi (joven poeta argentino) que supo rastrear sin convencionalismos biográficos a ese grupo que hizo de la libertad, de la puesta en crisis de los valores su marca principal, y que además desafiaron al sistema cultural norteamericano todo. Como autor supo correrse de cierta estética escénica convencional permitiéndose un juego de diálogos, citas y flasbacks que nos permite ubicarnos en tiempo y lugar y comprender a este grupo que dejó una enorme impronta para toda la cultura posterior”.

n Con Laport
Urbaneja explicó que la premisa de Osvaldo Laport como director “fue siempre trabajar con honestidad, en una única dirección, la verdad. Una de mis búsquedas en la actuación últimamente es cómo ser simple, y en eso ando. Cómo hacer para conectarme de la manera más sencilla con aquello que me toca interpretar, traducir, o como se llame. Un gran desafío, una hermosa aventura”.
En ese sentido el actor manifestó que “actuar es algo indescriptible, que no puedo definir, que pertenece al orden de mis sentimientos y de la pasión, algo que habla del ser humano. Para mí, es el mejor medio para pasar estos días que nos toca vivir. Con el arte se resiste, siempre, a la muerte, a la injusticia, al dolor, a la vergüenza, a nosotros mismos. Para esto uno siempre cuenta con aliados, como en este caso pasó con este grupo maravilloso de actores, a los que admiro, con los que fue hermoso ensayar, probar, fracasar, divertirnos, sufrir, perdernos y volvernos a encontrar. Somos un equipo de lo más diverso y ecléctico al servicio de un fin común, cuando esto sucede se produce el verdadero encuentro. El teatro como una fiesta, un espacio de encuentro, de intercambio de experiencias y fantasías”.

n Deseo y pasión
Por último, Urbajena expresó que “Beatnik” es el resultado de una búsqueda concreta, humilde, sincera, de una gran transformación personal y grupal. Fue (es en realidad) un proceso de despojamiento, en el que fuimos paso a paso, con un pie detrás del otro en busca de la verdad. El teatro permite unir solidaridades, subjetividades, pasiones, y para concretar un hecho artístico solo se necesita eso; la unión de pasiones. Por eso cada vez que uno sube al escenario no hace falta más que deseo y pasión, despojarse frente al público, y esa desnudez, esa soledad, esa verdad del actor, ese abismo del cuerpo en escena ya es un hecho artístico de un atractivo maravilloso”.

Comentá a través de Facebook

Comentar

Responder