de Trenque Lauquen
Viernes 07 de Agosto de 2020

Toda una vida arriba de la bicicleta

El “Melli” Sataraín, un histórico de las dos ruedas que le da batalla a los jóvenes

A los 23 años un accidente lo alejó de las bicis de ruta. A los 33 volvió al ruedo en las MTB. Hoy, con 47 años, sigue en buen nivel.

A sus 47 años el ciclista pellegrinense Hernán Sataraín se siente un privilegiado en poder seguir disfrutando de su deporte preferido y además dándole batalla a las nuevas generaciones. Lleva toda una vida arriba de las dos ruedas, desde su infancia compitiendo en bicicrós, saltando luego a las de pista y ruta donde supo dar varias vueltas en el viejo velódromo de Trenque Lauquen y luego, tras un fuerte accidente de moto que lo alejó de su pasión por más de 10 años, se subió a las bicis de MTB para tener este gran presente, compartiendo carreras en cada rincón del país y experiencias en un mundo deportivo que sigue en alza en toda la región.

Sataraín es uno de los ciclistas de MTB o ruralbike más fuerte de la zona. En su Pellegrini entrena a diario sabiendo qué debe hacer para poder seguir a la nueva camada, esos jóvenes que poco a poco se han sumado al deporte y lo están haciendo en gran nivel.

La historia de Sataraín arriba de las dos ruedas ha sido vertiginosa y duradera. “Empecé con la bici cuando tenía unos 12 años, corriendo en bicicrós y como mi viejo tenía bicicletería estábamos todo el día arriba de una bici. Creo que para los 15 o 16 años pasé a las de ruta y pista, donde íbamos a correr mucho al velódromo de Trenque Lauquen, esa era una pista espectacular y a las carreras de ruta que había muchas por la región, compartiendo carrera con chicos que todavía siguen en actividad como Lobosco y Brisoliz”, cuenta.

Pero fueron otras dos ruedas las que lo alejaron de su pasión. Con solo 23 años tuvo un fuerte accidente de moto en ruta: “me quemé las dos piernas, la pasé muy mal, me hicieron muchos injertos y estuve más de 10 años alejado de las bicicletas. Volví a subirme con unos 33 años pero a las de mountainbike (MTB) o ruralbike, ya que son menos peligrosas, es menos riesgosa la caída, ya que en la ruta o pista el pavimento es muy complicado, pero igual en el MTB me di cuenta que se está andando muy fuerte, hoy en día encontramos velocidades en la MTB que no se puede creer”.

Por los 7 Lagos

La carrera del sur por el tradicional camino de los 7 Lagos es su preferida. Cada año, desde hace 4, se hace presente en la línea de partida para poder completar esos 110 kilómetros en un paisaje único de nuestro país. Una carrera que tiene como punto de partida Villa La Angostura y de llegada, San Martín de los Andes, y el Lago Lakar que le da la bienvenida a todos los ciclistas en esos kilómetros rápidos en bajada. “Hay muchas carreras grandes durante el año para poder correr y disfrutar, como los 80 kilómetros de Toay que es una carrera tradicional, o la vuelta de los 15 de General Acha que es muy exigente, o el mismo Desafío al Río Pinto en Córdoba que es la más numerosa, pero la que más me ha gustado es la de los 7 Lagos en el sur, donde primero se hacía de San Martín de los Andes a Villa La Angostura y ahora, desde hace unos años, se hace al revés. Es una carrera que es todo por asfalto y uno tiene la posibilidad de correrla con las bicis de ruta o MTB. Yo hace ya 4 años que la vengo haciendo y he tenido la suerte de subir al podio siendo cuarto y dos veces tercero”, va repasando Sataraín que lamenta no poder estar presente en este 2020: “ya habían anunciado una nueva fecha para noviembre pero no creo que se haga”.

Fiel a su estilo aguerrido y competitivo dice no disfrutar del hermoso paisaje de los lagos. “Lo que pasa es que para esa carrera voy siempre de vacaciones, me tomo unos días así vamos con mis viejos y los días anteriores disfruto del paisaje, me encanta el lugar, pero en carrera no me pregunten por donde estoy pasando porque no veo nada”, cuenta.

A pesar de correr con la MTB sabe cómo hacerse un lugar entre las ruteras: “los que van en bici de ruta largan unos 15 minutos antes que las MTB y durante estos cuatro años siempre me ha pasado de poder alcanzar a varios de las ruteras y poder ir con ellos. Es todo en asfalto y con subidas que se hacen complicadas por lo que uno tiene que tratar de arreglárselas y llegar adelante. Hoy en día los materiales con que se fabrican las MTB son muy buenos y casi no hay diferencia con los que van en las ruteras, así que se puede ir muy rápido”.

En cuanto a su preparación para este tipo de carrera, Sataraín mantiene su viejo estilo de entrenar largas distancias: “en carrera intento no llenar nunca con agua la caramañola porque hay mucho abastecimiento en ruta y uno busca sacar todo el peso innecesario, llevo un rodado 2.0 que es muy liviano y le pongo menos líquido de tubelizar, siempre para ganar en los metros finales. Pero a la hora de entrenar yo me mantengo de la manera que siempre lo hice. Hay miles de maneras de entrenar, hay varios profesionales, pero yo lo hago a mi estilo y haciendo siempre mucha distancia todos los días, de 60 a 90 kilómetros y el sábado un fondo de unos 120 kilómetros. No me gustan las pasadas, y sé que es algo que seguro me haga falta para las carreras de ruralbike ya que los chicos salen muy fuerte, pero es la manera que tengo de entrenar y la verdad que con la edad que uno tiene poder seguir a los más jóvenes ya es algo para ponerse contento. Creo que tengo cuerda para rato”.

Dominio en triatlón

Desde hace ya varias temporadas Hernán Sataraín domina los triatlones regionales del Seis Ciudades con un equipo fuerte. En las primeras ediciones, la pequeña Sol González en la natación y el pedestrista Gonzalo Zabala, y luego el cambio de César Pablos reemplazando a Zabala, llevaron a este equipo, que con Satarain arriba de las dos ruedas, ganó cada uno de los campeonatos. Una competencia muy distinta para el ciclista, unas pruebas que lo unen con otros deportistas y el ambiente familiar durante los meses de verano. “En estos días he podido competir en las carreras virtuales, como la que hizo Pellegrini donde pude hacer el tiempo más rápido ganándole a Agustín Álvarez por 10 segundos y en el duatlón de Rivadavia con Marcos Gómez Kistner. La carrera de Pellegrini fue una contrareloj de 20 kilómetros, donde no había un punto de partida, por lo que la mayoría hicimos esos kilómetros con viento a favor y estuvo muy bien. Uno se aprovecha del viento ya que estaba permitido”, explica y agrega: “con los triatlones es otro ambiente, el primer año hicimos equipo con Sol y Gonzalo y luego Gonzalo por temas laborales tuvo que dejar y se sumó César, y nos ha ido muy bien porque venimos siendo el equipo más fuerte”.

“Me gustan los triatlones y duatlones porque son más familieros y es otro ambiente. Para nosotros los ciclistas sabemos que las distancias suelen ser cortas, de unos 20 kilómetros, aunque este año en Trenque Lauquen se hizo de casi 40, de Cuero de Zorro por los caminos rurales y con mucho calor. Se hizo difícil pero es donde más hay que aguantar porque es en la bicicleta donde el equipo hace la diferencia”, asegura.

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