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de Trenque Lauquen

Con un concurrido acto

El Jardín Corazón inauguró su edificio en calle Mitre al 535

Se trata de un proyecto que nació en 2005, y que permitió que la institución se mudara desde donde trabajó hasta hace muy poco, en calle Sarmiento, hasta esta nueva y cómoda edificación.

El Jardín Corazón inauguró formalmente sus nuevas instalaciones en Mitre y Uriburu el viernes pasado con un acto que se desarrolló en horas de la tarde.
Se trata de un proyecto que nació en 2005, y que permitió que la institución se mudara desde donde trabajó hasta hace muy poco, en calle Sarmiento, hasta esta nueva y cómoda edificación.

n Desde 1992
Al acto concurrieron autoridades del Instituto Miguel Di Gerónimo, docentes, alumnos, familiares, el intendente Miguel Fernández, la inspectora jefe regional de Educación, Alejandra Marino, la directora municipal de Educación, Patricia Muñagorri, y representantes de la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores, entre otros.
Y la directora del Jardín, Marcela Olguín, remarcó que “lo que fue un sueño, hoy es realidad”. “Esto nos recuerda que no hay logros imposibles ni sueños inalcanzables. Contar hoy con este hermoso edificio es el resultado de la perseverancia, el esfuerzo y la esperanza de toda una comunidad comprometida por una mejor calidad educativa”, remarcó, agradeciendo a quienes acompañaron el proyecto, desde los directivos, hasta colaboradores, docentes, auxiliares y alumnos.
Por su parte, Fernando Gregorini, representante legal del Instituto Miguel Di Gerónimo, recordó que “este cuento empezó en el año 1992, cuando el Padre Pedro recibe la Parroquia de Trenque Lauquen y la administración del colegio (Di Gerónimo), y llama a un grupo de padres para que lo ayudaran en cuestiones edilicias, porque estaba muy venido abajo el colegio”. “Empezamos con las aulas de secundaria, de primaria, compramos lotes para los patios del jardín y de primaria, pero siempre iba quedando el proyecto del jardín. Tenían un gimnasio en común pero no podían utilizarlo. Entonces Pedro me dijo que había que buscar algo. En 2003, 2004 empezamos con eso. No conseguíamos nada. Pero un día apareció un intermediario que dijo que había un terreno en la calle Uriburu de 3250 metros. Le dije a Pedro que era imposible comprar eso, que no estábamos para eso. Era la antigua fábrica de Garbarino, después lo tuvieron otras empresas, y estaba derruido, era un galpón derruido. Yo decía que no y Pedro decía que sí, y siempre se cumplía lo que decía él. Y se hizo. Yo le decía que íbamos a ir presos y que solo no iba a ir, y él me decía ‘yo te acompaño’ (entre risas). Conseguimos plata prestada y con algo que teníamos ahorrado pudimos comprar esto, que es un sueño, por eso al proyecto yo lo llamo ‘el sueño del Padre Pedro’. En 2008 logramos inaugurar el gimnasio. Seguimos. Empezamos con un ala de cuatro aulas, pero en 2012 fallece el Padre Pedro, ahí hubo una caída anímica total. Estuvimos dos años parados hasta que pudimos empezar de nuevo. Seguimos con otras cuatro aulas, hicimos el SUM. En 2016, 2017 los padres me dan un empujón terrible, porque yo me estaba quedando sin nafta y me dijeron que esto se tenía que inaugurar. Consiguieron plata y se terminó todo. Pero faltaba algo y una señora, cuyo padre había estado en los inicios del colegio, donó un terreno. A ese terreno lo vendimos y con eso pudimos terminar el jardín. Esto es una demostración de trabajo comunitario”, remarcó.

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