El ex frigorífico Indio Pampa: una postal de abandono que sigue vigente hoy

Tras su cierre, en 2013, el predio donde funcionaba el frigorífico siguen siendo víctima del abandono y el deterioro. Sólo tres empleados de seguridad quedaron de los más de 100 trabajadores con los que contaba la empresa. La falta de mantenimiento y cuidado provocan que el edificio ubicado al oeste de la planta urbana trenquelauquense se vea día tras día más desmejorado.
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A casi cuatro años de su cierre, el abandono en el que quedaron las instalaciones y el predio del ex frigorífico Indio Pampa parece reproducir la experiencia por la cual tuvieron que atravesar en aquellos complicados días de 2013 los 134 trabajadores despedidos.
El paso del tiempo y, sobre todo, la falta de mantenimiento provocaron que el predio donde funcionaba una de las empresas más importantes a nivel local luzca deteriorado. Y para ejemplificarlo nada mejor que utilizar datos fácilmente comprobables: de los más de 100 trabajadores que supo tener el frigorífico, en la actualidad sólo quedan tres que desempeñan la difícil tarea de velar por la seguridad de un lugar que diariamente permanece vacío.
En este marco Cristian, uno de ellos, habló sobre la actualidad por la que atraviesa el predio de lo que alguna vez fue una de las fuentes laborales más importantes de nuestra ciudad.

n Casi desierto

Ubicado en una garita pequeña frente al abandonado edificio donde hasta hace poco más de tres años funcionó el Indio Pampa, Cristian, uno de los tres empleados encargados de la seguridad en el ya derruido edificio, contó cuál es la actualidad que se vive en aquel sector de la ciudad al que el paso del tiempo y la falta de mantenimiento convirtieron en un espacio desierto. Y al respecto el joven de no más de 30 años explicó que la vigilancia en el Indio Pampa está a cargo de tres personas. “Trabajamos en turnos de 8 horas y somos tres los encargados de la seguridad en el edificio”, señala, y en este sentido destaca que hace más o menos tres años que están trabajando, casi “desde que el frigorífico cerró”.
Y desde entonces hasta ahora el hombre de la seguridad destacó que se ha visto de todo. “Nosotros, además de cuidar cortamos el pasto del predio, donde siempre encontramos muchas víboras. Es un lugar que desde que cerró está prácticamente abandonado”, comenta.
Por otra parte el entrevistado sostuvo que “en los primeros días después del cierre se fueron llevando todo de adentro del frigorífico”. “Sobre todo a la noche, es común que se metan a sacar cables o llevarse algo de valor que encuentren. Siempre encontrábamos a alguien adentro”, destacó, aunque reconoció que “ahora prácticamente no queda nada, ya que se han llevado las máquinas, los insumos de oficina, todo lo que había”.

n Peligro

Además el hombre de seguridad recordó que anteriormente con sus compañeros estaban en la garita ubicada en la puerta de ingreso al frigorífico, pero los mudaron al frente porque uno de sus compañeros una noche recibió un ataque con piedras, con las cuales rompieron todos los vidrios. Así ahora están en una garita pequeña detrás de la balanza donde anteriormente se pesaban los camiones. Sin luz ni comodidades, él y sus dos compañeros intentan hacer lo mejor que pueden: vigilar que nadie ingrese al edificio, pero “todavía hay gente que se mete de noche a sacar lo que hay, más allá que ya no hay casi nada”.
Aunque para no correr mayores riesgos dentro del frigorífico otro encargado de evitar el ingreso de personas ajenas es un pitbull que los hombres de seguridad llevaron al lugar debido a la amplitud de las instalaciones y los diferentes puntos de ingreso, algo que resultaba casi imposible controlar. “Ahora para entrar lo piensan dos veces”, bromeó Cristian.

n Deterioro

Y casi con un dejo de nostalgia, el “guardia” expresó (aunque de manera indirecta) que su trabajo consiste en demorar el deterioro del lugar, buscar que no sea tan acelerado. Aunque con resignación reconoció que “con el paso del tiempo esto se va deteriorando cada vez más. Y si la situación sigue así van a dejar que pase el tiempo y cuando esté mucho más destruido (seguramente) lo van a demoler”.
Aunque de tanto en tanto algunos rumores encienden una luz de esperanza. “Hubo una oportunidad en la cual se habló de que una persona de 30 de Agosto iba a comprar el lugar. Hubo algunas reuniones con los dueños pero después no se dio y todo quedo igual”, cuenta el entrevistado.
Por último reconoció que “nadie sabe qué va a pasar. Y es una pena porque es un lugar que está ubicado en el corazón del país y en una zona urbana. Y más si se tiene en cuenta que hasta hace no mucho era una fuente de trabajo para más de 100 vecinos de Trenque Lauquen”. Lejos de aquella época, hoy el ex Indio Pampa permanece abandonado y su deteriorado aspecto parece una metáfora urbana del olvido.

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