Casi nadie se salva

El año terminó con denuncias a diestra y siniestra. El ex gobernador Daniel Scioli, devenido en político cool que veranea, y se hacer ver, con una modelo –Gisela Berger- es noticia en revistas del corazón y en el periodismo “serio”.
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En estos últimos tiempos no se le escuchó a Scioli ninguna frase que incluyera una sola idea, aunque es común en él pronunciar discursos sin decir nada. Como noticia saliente, tuvimos al renunciado ministro de Finanzas y Hacienda (a Macri no le gusta la denominación “ministro de Economía”) porque –al parecer- Prat Gay “se las creyó” y Macri como buen patrón, no permite que a su alrededor haya gente que pueda brillar demasiado y opacar su estrella que no luce demasiado brillante. El nuevo ministro, Nicolás Dujovne (foto), es un burócrata prolijo, con quien el Presidente debe sentirse más cómodo; Contrariamente a lo que ocurría en el pasado, donde el ministro de Economía (ejemplo Cavallo) era la figura relevante del Gabinete, en la actualidad, el presidente Macri no quiere en su entorno a personajes que opaquen su figura. Son estilos y formas de gobernar, todas respetables. Pero el presidente, al asumir todas las responsabilidades, es también dueño de los éxitos y fracasos.

El presidente, más allá de los discursos de ocasión, todavía no se ha dirigido al país para explicar cuál es el modelo de desarrollo que se intenta aplicar. Ha pasado un año, tiempo suficiente para poner la casa en orden, para informarse dónde están los timbres, para evaluar circunstancias políticas, y finalmente poner la proa en la dirección correcta. Creemos que ya no hay tiempo que perder. Todos sabemos dónde estamos parados. El motor del desarrollo debe ponerse en marcha; también en nuestros terruños del lejano oeste bonaerense.

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