de Trenque Lauquen

Crisis económica

Argentina, situación complicada

Inflación, impago de deuda, préstamos, hipotecas son términos económicos con un común denominador.

Un contexto nacional que no suena para nada alentador. De esta manera se inicia la concepción de crisis en uno de los países con más recursos económicos a nivel mundial, pero en el que las actuaciones de los últimos tiempos, han llevado al país suramericano a estar a la cola en cuanto a progreso e igualdad.

Y es que la situación nacional que vive la Argentina de Mauricio Macri es, cuanto menos, preocupante. Desde 2001, no se veía una deuda pública en unos niveles inasumibles para cualquier país del planeta. Parecía que el famoso “corralito” era cosa del pasado, pero nada más lejos de la realidad.

Desde la llegada e Trump al gobierno americano, Argentina ha visto como la política de aranceles desde el lado estadounidense, promulgando una política proteccionista, ha hecho que las exportaciones del país suramericano se hayan resentido ostensiblemente, trayendo consigo un nuevo impedimento al crecimiento de la economía albiceleste.

Cada vez, los intereses que pagan todos los países por sus deudas son mucho mayores. En adicción a ello, la depreciación de la moneda nacional (peso argentino) no ayuda con el poder adquisitivo que tienen sus ciudadanos, padeciendo una inflación nacional que supera el 29 en los primeros seis meses del año. A todas luces, una situación insostenible a muy corto plazo.

Todo esto parece ser consecuencia de políticas liberales aplicados por la administración de Macri, que, en un intento de liberarse del proteccionismo, promulgaba unas políticas de libre mercado, teniendo como consecuencia el encarecimiento de bienes y servicios de primera necesidad. Trayendo consigo la búsqueda de ayuda externa por parte de Organismos Internacionales como el FMI, para intentar paliar dicha grave situación.

Si bien esta ayuda financiera podría salvar el quiebre técnico de bancos, la crisis social parece al borde de la manifestación y, apoyados por partidos políticos opositores, esta parece ser igual en magnitud como la que aconteció a finales del año 2001. No obstante, las políticas económicas del presidente no parecen cambiar.

Todo ello, podría traer consigo, además de la crisis económica, una crisis política, la cual conlleve la caída del gobierno de Macri y contribuya a aumentar, aún más si cabe, la insostenibilidad del país.

Sin embargo, se espera que con el apoyo de Cristine Lagarde el país vuelva al camino de una buena economía para finales del periodo presidencial, y que con la ayuda del crédito vuelva a emprender el crecimiento de sus sectores más productivos, y obtener como objetivos finalistas: la disminución de la inflación y del déficit público.

Dicho esto, ninguna ayuda internacional sale gratis para ningún país. Los controles del FMI sobre las políticas y las actuaciones llevadas a cabo por el gobierno argentino serán mucho mayores. Y es que, en el peor de los casos, si las medidas llevadas a cabo no son de todo correctas a ojos de los organismos internaciones, pueden conllevar multas o sanciones que acrecienten aún más la grave situación de Argentina.

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