de Trenque Lauquen

Trenque Lauquen, historia y progreso

100 años del Parque Municipal: lugar de encuentro

El centenario de la creación del espacio público más importante de Trenque Lauquen. La historia de un hito urbano que habita en el corazón de cada trenquelauquense.

El 24 de mayo de este año el Parque Municipal “Conrado Villegas” cumplió 100 años. Puede tomarse esa fecha como fundacional porque fue ése día (pero de 1918) que el Comisionado Alfonso Vignau presentó el proyecto de ordenanza en el Concejo Deliberante acompañado de los planos de Ricardo Carabelli para crear el espacio público que identifica a todos los trenquelauquenses y es definitivamente el lugar de encuentro.
Pero no siempre fue así. El Parque Municipal fue motivo de tensiones políticas y sociales a lo largo de la historia moderna y las decisiones que se tomaron sobre su trazado siempre fueron controversiales, lo que marca el interés que realmente despierta en la comunidad. A orillas de esa laguna Villegas fundó la ciudad hace 142 años y antes a orillas de esa laguna se reunían los caciques del sur, entre ellos Pincén.
Cuando en 1918 se creó el Parque se lo denominó con el nombre del fundador “Villegas”, años más tarde con el primer golpe militar se le cambió por Félix Uriburu hasta 1948 que volvió a renombrarse Villegas En 1976 y 1991 ocurrió lo mismo. Vignau escribe en los fundamentos de la ordenanza de 1918 que hay que transformar cuatro quintas “estériles en un lugar recreativo y solaz” y que la misma es una iniciativa “de orden social, educativa y de positivo valor”.
El trazado original del Parque fue diseñado por Ricardo Carabelli, hace 100 años. Era un idóneo del área de Obras Públicas que el Libro Historia y Progreso lo recuerda así “el diseño del parque fue una de sus realizaciones más queridas. Había soñado para él un destino de grandeza muy lejos del abandono y la desidia en que cayó después, hasta casi desaparecer”.
Los Carabellli
Don Ricardo era bisabuelo de José Carabelli, el arquitecto que fue hasta hace poco tiempo Secretario de Obras Públicas, quien responde el llamado de este medio para hablar de la tradición familiar y del Parque.
“Era un idóneo y tenía una importante influencia del arquitecto Carlos Thays un destacado paisajista que en ese momento estaba haciendo los Bosques de Palermo. Utilizaba mucho la simetría y tenía una influencia de la arquitectura italiana”, lo recuerda José. Su bisabuelo diseñó además las ramblas de la calle Villegas y la fachada del cementerio, alguien que indudablemente dejó su huella en esta ciudad. “Era un auto didacta, hacía planos y dibujaba bien, hizo viviendas y espacios públicos. Trabajaba como jefe de calle que era como hacer un poco de todo”.
En sus comienzos y durante algunas décadas se pensó que el Parque podía ser la llave para el turismo, una palabra que comenzaba a nombrarse. Así se lee en los recortes de diarios de la época como La Opinión o el Independiente, pero nada de eso pasó, el espacio público sucumbió años más tarde en la desidia y el abandono.
Una gesta popular
A lo largo de los años el predio le fue albergando al Club Atlético, el Museo Histórico, la Casa del Niño y otros espacios.
Al comenzar la década del 80 el Parque era más amplio de lo que es hoy. Incluía la calle Presidente Uriburu y los terrenos donde hoy están las casas del Barrio Democracia. Pero era un abandono generalizado y muy pocos se animaban a poner un pie ahí. Era tal la barrera urbana que algunos concejales en 1985 presentaron un proyecto para lotear el lugar y hacer viviendas, sin saberlo estaban abriendo la puerta a una gesta popular que sirvió para defender el lugar y hacer que el Estado Municipal se ocupara del mismo y lo convierta en el lugar del encuentro que es hoy.
Estela Teté Toniolo es una reconocida vecina de Trenque Lauquen, y en aquellos años formaba parte junto a otros vecinos de un grupo que se autodenominó Tierra Alerta que se unió a otro que se hacían llamar Amigos del Parque y le pusieron freno a la iniciativa inmobiliaria.
“Nos juntamos con un grupo de vecinos hicimos un proyecto para evitar que se loteara, era la laguna que nos daba la identidad, lo fundamentamos desde lo cultural, deportivo y ambiental. La gente nos apoyó, en una semana juntamos 5 mil firmas y generamos un hito histórico, porque hay que pensar que hacía 2 años que teníamos democracia y la comunidad salió a defender un espacio que consideraba propio. El parque marcó un momento histórico en la participación ciudadana” dice Teté Toniolo hoy.
Más tarde, ya con Jorge Barracchia en el gobierno municipal, el Municipio encaró la transformación del Parque hasta que en 1994 y por obras a cargo del arquitecto Jorge Prieto se inauguraron todas las mejoras entre ellas la creación de un anfiteatro que en sus cimientos tiene residuos compactados y que se denominó Cacique Pincén. Jairo cantó esa noche, hubo fuegos de artificios y se vivió como una fiesta popular.
Lugar del encuentro
Años más tarde se generaron otras intervenciones que también fueron controversiales. También hubo un Carabelli, en este caso José. Como Secretario de Obras Públicas realizó la pavimentación de las calles internas, las sendas peatonales con baldosones intertrabados, y construyó la Casa de la Música y la Casa de la Cultura del Bicentenario. Muchas de esas fueron resistidas también por grupos ecologistas que pretendían que no se altera la armonía natural del espacio público.
“Nos tocó tomar decisiones importantes, la pavimentación, la senda peatonal que la gente usa para caminar. También se insertaron ciertos edificios en el lugar que fue un acierto, como la Escuela de Música o la Casa de la Cultura, que se unen con el museo generando un ámbito cultural que potencian y hacen un lugar único. Estoy convencido que fue una buena decisión”, dijo Carabelli.
En el final, le preguntamos qué es el Parque para los trenquelauquenses: “Es un hito urbano, social, un lugar de encuentro. Es un lugar muy lindo por la forestación, la laguna, todo, es un lugar para encontrarse”.
Teté Toniolo respondió la misma pregunta: “El Parque es el corazón de la ciudad, el lugar que nos identifica, tiene que ver con la laguna que da nuestro nombre, pero además en ese parque trabajaron los miliares, los criollos, los inmigrantes y los indios, fue una fusión de razas, para mí hay una pluralidad de historias que nos identifica. Tiene la historia de haberse encontrado la comunidad; es el lugar del encuentro porque por un día de sol la gente se reúne allí”.

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